Capacidad militar
Más de cuatro décadas después de la Guerra de las Malvinas, el balance de poder militar se inclina favorablemente hacia el Reino Unido. Argentina destina alrededor del 0,8% de su PIB a defensa (aproximadamente 3900 millones de dólares), mientras que el Reino Unido asignó 62000 millones de libras en el ejercicio 2025/26, equivalente al 2,3% de su PIB.
El gobierno de Milei ha iniciado una reconstrucción de las fuerzas armadas mediante acuerdos con Europa y Estados Unidos. En 2024, Buenos Aires acordó la compra de 24 cazas F-16 usados a Dinamarca por 300 millones de dólares, con entregas escalonadas hasta 2028.
A finales de agosto de 2026, se anunció la adquisición de 235 vehículos blindados Stryker a Estados Unidos. Sin embargo, la flota naval argentina ya no opera portaaviones ni submarinos, y cuenta con tres destructores obsoletos y seis corbetas.
Philip Ingram, ex oficial de inteligencia del ejército británico, declaró a The Independent que “los argentinos se encuentran hoy en una posición militar mucho más débil que en 1982″. Ingram señaló que, a pesar de los recortes en defensa, el Reino Unido “tiene mayor capacidad para defender las Malvinas hoy que antes”, gracias a avances tecnológicos, capacidad de reabastecimiento y despliegue permanente de aviones de combate, un buque de guerra y una compañía militar en la región.
Contexto del conflicto
La Guerra de las Malvinas se desató en 1982 tras la invasión ordenada por el dictador militar Leopoldo Galtieri. El conflicto duró 74 días y finalizó con la rendición argentina el 14 de junio.
En total, 255 militares británicos, 649 militares argentinos y tres habitantes de las islas perdieron la vida. Estados Unidos prestó apoyo logístico al Reino Unido durante el conflicto, aunque mantiene una posición formalmente neutral en la disputa de soberanía.
Simon Weston, veterano británico que sufrió graves quemaduras en el barco RFA Sir Galahad, calificó las declaraciones de Milei como “tonterías” y “pura retórica” según recogió la prensa británica. “Su popularidad está cayendo en picado, el país está en crisis económica; eso fue lo que provocó la invasión hace 44 años”, afirmó. Weston añadió que las sanciones amenazadas por Milei “son ridículas, porque no tienen presencia en Argentina, son solo palabras vacías”.
Escenario a futuro
Milei, quien tradicionalmente adoptó un enfoque diplomático en el tema y considera a Margaret Thatcher uno de sus ídolos, amenazó con utilizar “herramientas económicas y diplomáticas” para disuadir lo que calificó de “violación de nuestra soberanía“.
Los analistas sugieren que el mandatario optaría por la “guerra jurídica” antes que por la acción militar, en un intento por desviar la atención de problemas políticos internos, incluyendo investigaciones por corrupción y recortes en sanidad que generaron impopularidad según medios británicos.
El gobierno británico insistió en que su postura es “constante e inquebrantable”. Ingram concluyó que el Reino Unido “sigue siendo un actor global, pero por los pelos”, aunque tiene “mayor capacidad defensiva en las Malvinas que disuadirá a Argentina“. Las tensiones renovadas ponen a prueba la diplomacia regional en un contexto geopolítico cambiante, donde la posición estadounidense podría influir en el equilibrio de poder en el Atlántico Sur.
Con ambos gobiernos reafirmando posiciones contrapuestas y sin señales de diálogo inminente, la pregunta que queda abierta es si las herramientas económicas y diplomáticas anunciadas por Buenos Aires lograrán modificar el statu quo o si, como sugieren los analistas, el reclamo argentino seguirá dependiendo de un escenario internacional favorable que, por ahora, no parece consolidarse.