Niñas, las más expuestas
Nunca empieza con una amenaza. Empieza con un “me gusta”, un mensaje en un juego en línea, un regalo virtual o un adulto que parece escuchar más que los de la casa. Así funciona el grooming: alguien se gana la confianza de una chica o un chico por internet y, cuando ya hay un vínculo, pide una foto, después un video y después un encuentro. Según la Justicia, la captación hoy pasa por redes sociales, Telegram, videojuegos en línea y Snapchat.
La pantalla que en la casa se ve como un refugio también puede ser una puerta de entrada. Y del otro lado de esa puerta no las espera cualquiera: los datos muestran que las más buscadas son las niñas.
En 2025, 716 denuncias a la Línea 145 involucraron a niñas, niños y adolescentes. De las 133 víctimas identificadas, 87 eran niñas y 37 niños: dos de cada tres. Hubo además 41 denuncias por material de abuso sexual infantil y 18 por grooming (Infobrisas, sobre el informe de PROTEX). Ese mismo año, el Ministerio de Justicia asistió a 65 menores de edad víctimas de trata. Entre enero y agosto de 2026 ya fueron 31.
Internet no inventó la sexualización de las niñas, pero la volvió más rápida, más barata y más difícil de rastrear. En todo el mundo, uno de cada ocho chicos y chicas sufre cada año algún tipo de abuso o explotación sexual en línea.
Menos rescates, menos Estado
Detrás de cada número hay una salida: una puerta que se abre en un allanamiento, una llamada que alguien por fin atiende, una fiscal que no archiva la causa. Pero el rescate no termina el día del operativo. Después hay que comer, conseguir dónde dormir, recuperar los documentos y volver a estudiar o a trabajar sin que la misma red vuelva a ofrecer “una oportunidad”. Para muchas mujeres, la falta de autonomía económica fue la puerta de entrada a la explotación, y sin acompañamiento puede ser también la de regreso.
En la Justicia, el recorrido es largo y desparejo. Desde 2009 se dictaron 430 sentencias condenatorias por trata con fines de explotación sexual en todo el país, con 852 personas condenadas, el 62% varones. En esas causas se identificaron 1.856 víctimas. Respecto de su nacionalidad, 695 eran argentinas (37,4%), 450 extranjeras (24,2%), mientras que en 711 casos (38,4%) ese dato no surge de las sentencias. El ritmo, además, se frena: en 2025 hubo 21 condenas por explotación sexual y en lo que va de 2026, apenas 8. Entre diciembre de 2024 y noviembre de 2025, 88 denuncias a la Línea 145 mencionaron connivencia policial .
En el plano internacional, Argentina conserva la calificación más alta (Nivel 1) en el informe anual del Departamento de Estado de EE.UU. Pero ese mismo informe registró que en 2024 el país identificó menos víctimas (1.372 contra 1.609 el año anterior), dejó de inscribir víctimas nuevas en los programas de asistencia y redujo el personal de la Línea 145 (TIP Report 2025). En mayo de 2025 el Gobierno eliminó los programas Restituir y Reparar y creó un Programa Nacional de Restitución de Derechos sin presupuesto asignado.
En 2025, el Ministerio de Justicia registró 807 personas rescatadas o asistidas: casi un 41% menos que el año anterior. Y 2026 no muestra un repunte: entre enero y agosto hubo 506, un ritmo todavía menor. Las denuncias, en cambio, van en sentido contrario: la Línea 145 recibió 1.818 en ocho meses, unas 227 por mes contra 183 en 2025. Hay más denuncias, pero el Estado llega a menos víctimas.
Nada de esto significa que los lugares físicos hayan desaparecido ni que todo pase por una pantalla. Como advierte la PROTEX, lo físico y lo digital conviven y muchas veces se tocan. Lo que cambió es la cantidad de puertas por las que se puede captar y explotar a una mujer: un aviso en Instagram, un contrato en un departamento temporario, una cuenta manejada por otros desde el exterior. Y eso obliga a la Justicia y al Estado a cambiar la forma en que buscan, detectan e investigan un delito que aprendió a esconderse a plena vista
La trata no desapareció: se volvió más difícil de ver. Si ves una oferta que promete dólares fáciles por “contenido” o sospechás de un caso, llamá a la Línea 145: es gratuita, anónima y atiende las 24 horas.