Condenaron a un barra de Newell’s por las feroces amenazas mafiosas a la familia de Di María

Sergio “Bebe” Di Vanni recibió una pena de 7 años y 6 meses de prisión. Fue el encargado de orquestar una balacera en el country de la familia del futbolista y de dejar una cabeza de chancho con una bala en la inmobiliaria de su hermana.

La Justicia rosarina condenó a 7 años y 6 meses de prisión a Sergio Gabriel “Bebe” Di Vanni, de 45 años, un reconocido integrante de la facción disidente de la barra brava de Newell’s Old Boys. La pena fue homologada este miércoles por la jueza Paula Álvarez en un juicio abreviado, tras comprobarse el rol fundamental del acusado en la serie de intimidaciones mafiosas que sufrió la familia de Ángel Di María en marzo de 2024, semanas antes de que se concretara su regreso a Rosario Central.

Los ataques orquestados por Di Vanni se ejecutaron el 25 de marzo de 2024 en dos violentos episodios simultáneos. El primero ocurrió en las inmediaciones del country Funes Hills Miraflores, donde sicarios a bordo de un Renault Megane efectuaron disparos al aire y arrojaron un cartel advirtiendo al futbolista campeón del mundo que lo matarían si volvía a la ciudad. Por este hecho, el barra subcontrató a Pablo Ezequiel Acotto y a Sara Belén Gutiérrez, quienes ya fueron condenados por la Justicia.

Ese mismo día, un segundo mensaje fue depositado en un edificio de calle Santa Fe al 1700, en el centro de Rosario, donde funciona la inmobiliaria de la hermana del jugador: dejaron una caja que contenía la cabeza de un chancho con una bala incrustada.

Detrás de estas amenazas operaba una feroz interna por el control del paravalanchas rojinegro. La investigación de la fiscal Paula Barros y del fiscal Pablo Socca reveló que Di Vanni era el principal operador de Alejandro “Rengo” Ficcadenti, quien buscaba arrebatarle la jefatura de la barra a Leandro “Pollo” Vinardi, aliado de Ariel “Guille” Cantero, líder de Los Monos.

Para visibilizar su poder de fuego ante la cúpula narco, Ficcadenti le encomendó los ataques a Di Vanni a cambio de 4 millones de pesos. El objetivo final era capitalizar políticamente la cancelación del pase del ídolo canalla. Meses después, la Justicia hallaría mensajes en el celular de Ficcadenti jactándose del hecho: “Gracias a mí, no viene Fideo”.

Al margen de esta condena provincial, el prontuario de Di Vanni suma un oscuro capítulo en el fuero federal. El barra se encuentra procesado y a las puertas de un juicio oral por el secuestro y asesinato del empresario entrerriano Gastón Alfredo Tallone, raptado en julio de 2024 en Buenos Aires. A pesar de que la familia de la víctima pagó un rescate de 65.000 dólares, el cuerpo nunca apareció y el fiscal federal Carlos Stornelli da por acreditado que sufrió “un destino trágico”.

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