Un grupo de oficiales militares tomó el control total del país, suspendió el proceso electoral y cerró fronteras, tres días después de los comicios presidenciales y legislativos en Guinea-Bissáu.
Un grupo de oficiales militares tomó el control total del país, suspendió el proceso electoral y cerró fronteras, tres días después de los comicios presidenciales y legislativos en Guinea-Bissáu.

Un golpe de Estado militar sacudió a Guinea-Bissáu este miércoles, cuando un grupo de oficiales anunció haber asumido la plenitud de los poderes del Estado y declarado suspendido el proceso electoral que se estaba desarrollando.
El portavoz militar, general Denis N’Canha, comunicó la toma del control desde el Cuartel General de las Fuerzas Armadas en la capital, Bisáu. A su vez, se ordenó el cierre inmediato de las fronteras terrestres y del espacio aéreo “hasta nueva orden” para controlar la situación.
El golpe se dio tres días después de una jornada electoral que incluía elecciones presidenciales y legislativas, cuya organización estaba bajo fuerte escrutinio debido a la tensión política existente.
Tanto el presidente saliente, Umaro Sissoco Embaló, como su principal rival, Fernando Dias da Costa, proclamaron victoria en los comicios, aunque ninguna proclamación fue validada oficialmente por la Comisión Nacional de Elecciones. Embaló denunció haber sido detenido por militares junto a varios altos cargos, incluidos el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas y el ministro del Interior.
Los disturbios se produjeron con tiroteos reportados en las inmediaciones del Palacio Presidencial y la sede de la Comisión Nacional de Elecciones, generando temor y desplazamiento entre la población civil.
Testimonios indicaron que hombres armados irrumpieron en instalaciones clave para intentar controlar el resultado electoral. Aunque no se reportaron víctimas fatales, la inseguridad política de Guinea-Bissáu quedó nuevamente expuesta, en un país con un historial de golpes militares y crisis políticas desde su independencia.
Las fuerzas militares justificaron la asonada señalando que buscan restaurar la seguridad nacional y el orden público frente a lo que calificaron como un bloqueo político y una gestión caótica del proceso electoral. La comunidad internacional observa con preocupación esta crisis que pone en riesgo la estabilidad democrática y la gobernabilidad del país africano.
El futuro político de Guinea-Bissáu permanece en incertidumbre tras la intervención militar, mientras el proceso electoral queda en suspenso y la comunidad internacional evalúa cómo responder a este nuevo episodio de inestabilidad que dificulta la consolidación democrática en la región.
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