a tregua climática de la Navidad parece haber quedado en el pasado. Según los últimos modelos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), Buenos Aires se prepara para enfrentar la primera gran ola de calor de la temporada 2025-2026. A partir de este fin de semana, una masa de aire cálido y seco proveniente del norte del país se posicionará sobre el Área Metropolitana, elevando las marcas térmicas mínimas y máximas de manera sostenida, sin que el viento logre rotar hacia el sector este para aportar humedad o alivio.
Las proyecciones indican que, entre el 27 y el 31 de diciembre, las temperaturas máximas oscilarán entre los 36 y 38 grados, con sensaciones térmicas que podrían superar los 40 en zonas densamente urbanizadas. El dato más preocupante para los especialistas es la falta de descenso térmico nocturno: las mínimas no bajarán de los 25 grados, lo que impide que las viviendas y el cuerpo humano logren enfriarse, aumentando significativamente el riesgo de golpes de calor y estrés térmico.
| Día | Máxima Proyectada | Condición |
| Sábado 27 | 35°C | Cielo despejado |
| Domingo 28 | 37°C | Vientos del norte |
| Lunes 29 | 38°C | Sol intenso |
| Martes 30 | 37°C | Humedad en ascenso |
| Miércoles 31 | 34°C | Probables tormentas |
Ante este escenario, las autoridades sanitarias han emitido una alerta amarilla (que podría subir a naranja si las condiciones persisten). Se recomienda a la población evitar la exposición solar entre las 10 y las 16 horas, hidratarse constantemente con agua segura y priorizar el consumo de alimentos livianos. Para los grupos de riesgo —niños y adultos mayores—, la vigilancia debe ser constante, prestando atención a síntomas como mareos, sudoración excesiva o piel enrojecida.
El interrogante central es cómo estará el tiempo para la Cena de Año Nuevo. El pronóstico extendido sugiere que la inestabilidad comenzará a ganar terreno durante la tarde del 31 de diciembre. La llegada de un frente frío desde la Patagonia podría desencadenar tormentas aisladas hacia la medianoche, lo que traería un descenso marcado de la temperatura para el 1 de enero. Sin embargo, este cambio vendría acompañado de una fuerte actividad eléctrica y ráfagas, lo que pone en duda la realización de festejos al aire libre.
En definitiva, la última semana de 2025 pondrá a prueba la infraestructura eléctrica y la resistencia de los porteños. Con el asfalto reteniendo el calor y una demanda de energía en niveles récord, la Ciudad se encamina a un cierre de año sofocante. La recomendación es clara: planificación y cuidado extremo. El brindis de 2026 podría llegar con la lluvia purificadora, pero hasta entonces, el bloqueador solar y la botella de agua serán los mejores aliados para sobrevivir al horno de la Capital.