el fin de la “hechicera” y los matrimonios de mauricio macri

La ruptura de Mauricio Macri y Juliana Awada no solo clausura un vínculo de 15 años, sino que también evidencia cómo la historia del ex presidente y sus amores, fueron marcando las diferentes etapas de su vida pero ,por sobre todo, de su carrera.

El anuncio de la separación definitiva entre Mauricio Macri y Juliana Awada ha generado un fuerte impacto mediático, no solo por el perfil de la pareja, sino porque representa el cierre del tercer proyecto matrimonial fallido del exmandatario. La decisión, que se habría gestado antes del cierre de 2025, pone fin a una etapa donde la imagen familiar fue utilizada como un activo político fundamental, especialmente durante sus años en la Casa Rosada.

La trayectoria sentimental de Macri comenzó en 1981 con Yvonne Bordeu, un matrimonio que duró diez años y del que nacieron sus tres hijos mayores. Aquella unión, marcada por el perfil bajo y el entorno empresarial, contrastó fuertemente con su segundo compromiso. 

Mauricio Macri y su primera esposa
Yvonne Bordeu, la primera mujer de Mauricio Macri

En 1994, ya como una figura de proyección pública en el fútbol, se casó con Isabel Menditeguy, una relación que duró una década y que estuvo atravesada por la alta exposición y las crisis recurrentes, hasta su divorcio en 2005.

Hija del legendario polista Carlos Menditeguy, Isabel aportó un linaje de la alta sociedad argentina que acompañó el salto de Macri a la presidencia de Boca Juniors. La relación con Menditeguy estuvo atravesada por un aura de enigma y sofisticación. A diferencia de la calidez que mostraría Awada años después, Isabel mantenía una distancia aristocrática y un fuerte celo por su privacidad, lo que generó constantes tensiones frente a la creciente ambición política de Mauricio. Aquella década junto a Isabel fue el puente entre el mundo de los negocios y la exposición masiva; un vínculo que terminó en 2005 bajo un estricto hermetismo, justo cuando Macri consolidaba su plataforma para alcanzar la Jefatura de Gobierno.

Mauricio Macri con Isabel Menditeguy

Finalmente, la llegada de Juliana Awada en 2010 pareció traer la estabilidad definitiva. Juliana, la “hechicera”, logró lo que sus antecesoras no pudieron: amalgamar la vida privada con las exigencias del protocolo de Estado, convirtiéndose en una pieza fundamental del marketing político que lo llevó a la Casa Rosada. Su estilo de vida natural y su rol como primera dama fueron el contrapunto ideal para un dirigente que buscaba mostrarse cercano y familiar.

Hoy, mientras Awada se refugia en su residencia patagónica y Macri prepara nuevos compromisos internacionales, la disolución de este tercer núcleo familiar marca el fin de una era. El hombre que construyó su carrera política apoyado en la imagen de la “familia ideal” se enfrenta ahora a un nuevo ciclo personal, dejando atrás las tres estructuras afectivas que, cada una a su modo, definieron su camino hacia la cima del poder en Argentina.

Nota escrita por:
Te recomendamos...
Boca empató con Unión en Santa Fe

Con la igualdad, el “Xeneize” alcanzó su sexto partido consecutivo sin derrotas, aunque solo ganó dos de ellos, ubicándose en el sexto puesto de la zona A.