Solidaridad ciudadana frente al asedio federal en Minneapolis

El pastor Sergio Amezcua lidera una red solidaria en Minneapolis para asistir a 16.000 familias afectadas por el despliegue migratorio de Trump. Ante lo que califica como “limpieza étnica”, 4.000 voluntarios distribuyen alimentos y suministros para mitigar la crisis humanitaria.

Pastor Sergio Amezcua

El pastor Sergio Amezcua se ha erigido en el baluarte de la resistencia civil en Minnesota ante la agresiva ofensiva migratoria de la Casa Blanca. A través de su congregación “Dios Habla Hoy”, el religioso de origen mexicano coordina una red de 4.000 voluntarios que asiste a 16.000 familias golpeadas por el despliegue del ICE. Esta masiva operación logística distribuye semanalmente 100 toneladas de suministros básicos, intentando mitigar lo que Amezcua califica como una “crisis humanitaria” derivada de la persecución federal en las Ciudades Gemelas. El templo, otrora luterano, funciona hoy como un centro de suministros donde ciudadanos estadounidenses, mayoritariamente blancos y de diversas ideologías, se unen para repartir víveres y productos de primera necesidad a quienes temen abandonar sus hogares.

Antiguo votante de Donald Trump y hoy profundamente crítico con su gestión, el clérigo denuncia que la intervención en Minneapolis no responde a razones de seguridad, sino a una estrategia de “limpieza étnica” para frenar el crecimiento de la población hispana. Mientras su popularidad crece como referente nacional, Amezcua utiliza su influencia para visibilizar dramas humanos, como la detención de menores, y combatir la desinformación política. Su labor se ha vuelto indispensable en una ciudad donde el miedo ha vaciado las iglesias y desplomado la actividad económica local, convirtiéndose en la única esperanza para miles de personas que aguardan un cambio en el equilibrio parlamentario de Washington para frenar las deportaciones masivas.

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