Un jubilado británico de 80 años, que ganó la lotería en 2010, fue condenado a 16 años de prisión por financiar una red de narcóticos. Usó su fortuna para fabricar millones de pastillas letales, distribuyéndolas en Mánchester junto a su hijo.
Un jubilado británico de 80 años, que ganó la lotería en 2010, fue condenado a 16 años de prisión por financiar una red de narcóticos. Usó su fortuna para fabricar millones de pastillas letales, distribuyéndolas en Mánchester junto a su hijo.

Lo que parecía el inicio de un retiro soñado tras ganar 2,77 millones de euros en la lotería en 2010, se transformó para John Eric Spiby en la base financiera de una organización criminal sin precedentes en el norte de Inglaterra. A sus 80 años, el ciudadano británico ha sido sentenciado por liderar una red industrial de fármacos sintéticos y tráfico de armamento que operaba desde su propiedad rural en el área del Gran Mánchester, acumulando activos que superaban los 332 millones de euros.
La banda, integrada por Spiby, su hijo y dos colaboradores, montó una estructura de producción masiva capaz de generar millones de comprimidos ilícitos. El inspector Alex Brown, encargado de la investigación, señaló que el grupo utilizaba maquinaria de alta tecnología para elaborar etizolam, un potente ansiolítico que camuflaban bajo la apariencia de Valium (diazepam). Esta sustancia es extremadamente peligrosa, llegando a ser hasta diez veces más fuerte que el fármaco original, y se le atribuye una gran parte de las muertes por sobredosis en la región británica.
Aunque el octogenario intentó negar su participación durante el juicio en el tribunal de Bolton, las pruebas revelaron que no solo facilitó las instalaciones, sino que reinvirtió su premio de lotería en prensas y laboratorios. Su hijo, John Colin Spiby Jr., se encargaba de la logística operativa, mientras que Callum Dorian actuaba como el estratega de la red, utilizando aplicaciones de mensajería encriptada como Encrochat para coordinar la distribución con otras mafias europeas. La indiscreción del hijo, quien llegó a presumir de su riqueza en chats privados comparándose con magnates globales, facilitó el rastreo de las autoridades.
La investigación policial culminó en 2022 con la incautación de 2,5 millones de pastillas frente a un hotel, un cargamento con un valor de mercado cercano a los 77 millones de euros. El juez Nicholas Clark condenó a John Eric Spiby a 16 años y un mes de cárcel, recriminándole haber cambiado una jubilación digna por una vida dedicada al delito. La sentencia incluye cargos por conspiración para el suministro de drogas, posesión ilegal de municiones y obstrucción a la justicia, desmantelando así uno de los focos de distribución de opioides sintéticos más grandes del Reino Unido.
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