La estructura de poder dentro de La Libertad Avanza (LLA) enfrenta una nueva falla geológica. Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, ha comenzado un despliegue táctico para intervenir directamente en la conformación del Consejo de la Magistratura, el órgano encargado de seleccionar y sancionar a los jueces federales. Esta maniobra la coloca en una trayectoria de colisión frontal con Santiago Caputo, el influyente asesor presidencial que, hasta ahora, ha timoneado los hilos judiciales a través de su hombre de confianza, el actual representante del Ejecutivo en el cuerpo, Sebastián Amerio.
La disputa no es menor: este año deben renovarse los 19 integrantes del Consejo y “El Jefe” quiere asegurar perfiles cuya lealtad sea a prueba de balas. En el tablero de Karina Milei, el nombre que suena con fuerza para desembarcar en el organismo es el de Santiago Viola, apoderado nacional de LLA y dirigente de su círculo íntimo. La intención es clara: encapsular el margen de maniobra de Caputo y concentrar las decisiones sobre las numerosas vacantes en los tribunales federales bajo el ala de la Secretaría General.
El avance libertario también se siente en el Congreso, donde el oficialismo aspira a convertirse en la primera minoría para arrebatarle espacios al peronismo. En la Cámara de Diputados, el oficialismo da por hecho que Gonzalo Roca mantendrá su lugar, mientras que para el Senado la candidata natural de Karina es la neuquina Nadia Márquez. La pastora evangélica, de estrecho vínculo con los Menem, encarna el modelo de funcionaria que el oficialismo busca ponderar: alineamiento absoluto y pragmatismo parlamentario.
Mientras tanto, el Partido Justicialista atraviesa su propia encrucijada. Con el kirchnerismo en retroceso numérico en Diputados, la posibilidad de una fractura del bloque opositor asoma como una estrategia de supervivencia. Al dividirse, sectores del peronismo no alineados con Cristina Kirchner podrían intentar quedarse con el consejero correspondiente a la “tercera fuerza”. En este escenario de fragmentación y pujas palaciegas, el Gobierno ha comenzado a aceitar el diálogo con la Justicia a través de Manuel Adorni, quien recientemente formalizó un incremento presupuestario del 280% para el Consejo, un movimiento que muchos leen como la “zanahoria” necesaria para facilitar el desembarco de la nueva guardia libertaria en marzo.