Investigaciones revelan que el cuerpo humano no es apto para estancias prolongadas en el espacio. Estudios en la Estación Espacial Internacional confirman que el cerebro se desplaza físicamente dentro del cráneo y las células reescriben su programación molecular, acelerando procesos asociados a enfermedades degenerativas y cardiovasculares que amenazan futuras misiones tripuladas.


















