El oro rompe récords y el dólar cede en medio de la incertidumbre

La onza superó los US$5.000 impulsada por refugio y compras oficiales

El oro está en caída

El oro volvió a consolidarse como activo refugio en un escenario global marcado por la volatilidad política, los conflictos geopolíticos y la creciente desconfianza hacia los instrumentos financieros tradicionales. Este lunes, el metal precioso avanzó cerca de 2% y superó por primera vez en su historia la barrera de los US$5.000 por onza, operando en torno a los US$5.080, mientras el dólar profundizó su debilidad frente a una canasta de monedas internacionales.

El movimiento se da en un contexto en el que los inversores reducen exposición a bonos y activos dolarizados y refuerzan posiciones en metales preciosos. Las idas y vueltas del presidente estadounidense Donald Trump con la política arancelaria, sumadas a tensiones abiertas en distintos frentes internacionales, reactivaron la búsqueda de cobertura ante escenarios de mayor riesgo sistémico.

Según datos de Bloomberg, el oro acumula una suba cercana al 18% en lo que va del año y una valorización superior al 1.600% desde comienzos del siglo XXI, un rendimiento que lo posiciona entre los activos más sólidos en el largo plazo. Desde el sector financiero internacional, los analistas comienzan incluso a proyectar nuevos máximos: estrategas de Morgan Stanley estiman que la onza podría alcanzar los US$5.700 durante el segundo semestre de 2026 si se mantienen las actuales condiciones macroeconómicas.

Uno de los factores centrales detrás del rally no es únicamente el comportamiento de los pequeños inversores. De acuerdo con análisis de operadores locales y bancos de inversión, la demanda institucional tuvo un rol decisivo. Bancos centrales de distintas potencias —con China a la cabeza— aceleraron una estrategia de diversificación de reservas, reduciendo su dependencia del dólar estadounidense mediante compras récord de oro físico. Esta tendencia, sostienen los especialistas, estableció un piso estructural más alto para los precios del metal.

La suba también tiene implicancias directas para economías emergentes. En el caso argentino, el avance del oro resulta un dato positivo para el Banco Central de la República Argentina, que mantiene parte de sus reservas internacionales denominadas en este activo, mejorando su valuación contable en un contexto de fragilidad cambiaria.

El rally no se limitó al oro. La plata también mostró un fuerte impulso y este lunes alcanzó los US$111 por onza, acompañando el movimiento general de los metales preciosos. En paralelo, el dólar continuó debilitándose: el índice que mide su desempeño frente a una canasta de monedas cayó 0,20% en la jornada, acumulando una baja semanal previa del 1,6%.

Con este telón de fondo, los mercados ingresan en una semana clave dominada por la reunión de la Reserva Federal, que concluirá el miércoles. El consenso del mercado descuenta que la autoridad monetaria mantendrá sin cambios la tasa de interés, luego de tres recortes consecutivos hacia fines del año pasado. Si bien la inflación no muestra una aceleración marcada, continúa por encima del objetivo oficial, mientras que el mercado laboral da señales de debilidad, un combo que refuerza la cautela.

Balance del oro en 2025
Durante 2025, el oro ya había mostrado un desempeño destacado. De acuerdo con estadísticas de Bloomberg, el metal cerró ese año con una suba cercana al 13% anual, impulsado por la persistente inflación global, las expectativas de relajación monetaria en Estados Unidos y el aumento sostenido de compras por parte de bancos centrales. Ese recorrido alcista sentó las bases del rally que hoy lleva al oro a niveles históricos.

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