Jorge Giménez: el nexo entre el fútbol y el poder chavista en la liberación de Gallo

Jorge Giménez, titular de la FVF y aliado del chavismo, fue el nexo clave para liberar al gendarme Nahuel Gallo. Aunque “Chiqui” Tapia planeó escoltarlo, la justicia argentina le impidió viajar, dejando la repatriación en manos de sus colaboradores directos.

Jorge Giménez, Presidente de la Federación Venezolana de Fútbol

La reciente salida de Venezuela del gendarme argentino Nahuel Gallo puso bajo los reflectores a Jorge Andrés Giménez Ochoa, el actual titular de la Federación Venezolana de Fútbol (FVF). Con 38 años y una formación académica en el exterior, este dirigente ha consolidado una posición estratégica que combina la gestión deportiva con aceitados vínculos políticos con la cúpula del Palacio de Miraflores, actuando como el mediador fundamental ante Delcy Rodríguez para destrabar el conflicto del uniformado.

Un ascenso vertiginoso entre negocios y pelotas

Giménez es descrito frecuentemente como parte de la generación de empresarios que prosperaron bajo la sombra del proyecto bolivariano. Su ingreso formal al ámbito deportivo se dio a través del club Deportivo Lara, plataforma que le sirvió de impulso para alcanzar la presidencia de la FVF. No obstante, su trayectoria no ha estado exenta de polémicas; se le vincula estrechamente con operaciones comerciales relacionadas con la petrolera estatal PDVSA y los sistemas de distribución de alimentos del gobierno, sobreviviendo incluso a purgas internas que afectaron a otros altos mandos del régimen.

Su lealtad hacia Delcy Rodríguez —actual figura central en la transición venezolana— quedó sellada en episodios diplomáticos controvertidos, como su presencia en el polémico encuentro en el aeropuerto de Barajas en Madrid. Esta cercanía política fue la que permitió que las gestiones para repatriar al gendarme argentino llegaran a buen puerto, tras conversaciones iniciadas en Colombia.

La frustrada puesta en escena de la AFA

A pesar de que la liberación se concretó con éxito, el plan original del presidente de la AFA, Claudio Tapia, sufrió un revés logístico y judicial. El dirigente argentino pretendía viajar personalmente a territorio caribeño para escoltar a Gallo y obtener una fotografía de alto impacto político y deportivo. Sin embargo, una restricción impuesta por la justicia argentina, en el marco de una causa por presuntas irregularidades previsionales, le impidió salir del país.

En representación de la entidad madre del fútbol argentino, viajaron colaboradores directos de Tapia, quienes finalmente acompañaron al gendarme en su retorno. El regreso de la comitiva coincidió temporalmente con la difusión de filmaciones comprometedoras que involucran a antiguos aliados de la conducción de la AFA en maniobras financieras dudosas, lo que añade una capa de complejidad al clima que rodea a la dirigencia deportiva nacional en su relación con sus pares regionales.

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