El incidente ocurrió alrededor de las 8:40 de la mañana, cuando el conductor de una camioneta Ford EcoSport que circulaba en sentido norte sufrió un desvanecimiento repentino. Sin control sobre el vehículo, la unidad colisionó frontalmente contra dos automóviles que se encontraban en la zona, ya sea estacionados o con marcha lenta debido al flujo vehicular matutino.
Personal de la Comisaría Vecinal 5A de la Policía de la Ciudad y una dotación de los Bomberos de la Ciudad arribaron al lugar para asistir al chofer, quien fue hallado inconsciente dentro del habitáculo.
A pesar de las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) realizadas por los paramédicos del SAME (Sistema de Atención Médica de Emergencias), el hombre falleció mientras era asistido en la unidad de traslado.
Impacto en la zona y pericias
Los ocupantes de los otros dos vehículos involucrados resultaron ilesos y solo se reportaron daños materiales. La Policía de la Ciudad estableció un perímetro de seguridad que mantuvo interrumpido el tránsito por más de una hora, lo que generó complicaciones en una de las arterias más transitadas del barrio porteño de Almagro.
La Unidad de Flagrancia correspondiente labró actuaciones bajo la carátula de “muerte por causas dudosas“. Los peritos accidentológicos trabajaron en el sitio para determinar la mecánica exacta del siniestro, mientras que el cuerpo del conductor fue remitido a la morgue para establecer si el deceso se produjo por el episodio cardíaco previo o por el impacto posterior.
Riesgos médicos y estadísticas viales
Este tipo de siniestros pone de relieve la vulnerabilidad de los conductores ante emergencias médicas súbitas en entornos de alta densidad poblacional. Según datos de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, durante el año 2025 se registraron 112 fallecimientos por incidentes viales en la Ciudad de Buenos Aires, de los cuales una fracción significativa se vincula a descompensaciones físicas agravadas por factores de riesgo como el estrés y la hipertensión.
Las autoridades sanitarias y viales recomiendan a los conductores realizar chequeos médicos periódicos que excedan los requisitos de la licencia de conducir. La implementación de tecnologías de frenado autónomo o alertas de fatiga aparece como una alternativa para mitigar las consecuencias de estos eventos. ¿Es momento de exigir protocolos médicos más estrictos para los conductores de mayor riesgo cardiovascular?