Contundente triunfo de Boca ante Barcelona en una noche de diez

El Xeneize goleó 3-0 con tantos de Di Lollo, Ascacíbar y Herrera, consolidando su gran presente futbolístico. Sin embargo, la grave lesión de Agustín Marchesín empañó los festejos en la antesala del Superclásico.

Di Lollo festejando el primero

Boca Juniors reafirmó su auspicioso presente en la Copa Libertadores con una sólida victoria por 3-0 ante Barcelona de Ecuador. En el regreso a una Bombonera colmada, el equipo dirigido por Claudio Úbeda demostró una notable superioridad futbolística, aunque el clima de festejo se vio condicionado por la grave lesión de su arquero titular, Agustín Marchesín. Con este resultado, el conjunto de la Ribera se encamina con firmeza en el certamen continental y llega con el ánimo en alza para enfrentar a River Plate el próximo domingo.

El encuentro comenzó con una mezcla de ansiedad y dramatismo. A los pocos minutos del inicio, la preocupación se apoderó del estadio cuando Agustín Marchesín debió abandonar el campo de juego entre lágrimas. Posteriormente, se confirmó la rotura del ligamento cruzado de su rodilla derecha, una baja sensible que obligará a Leandro Brey a asumir la responsabilidad en el arco durante los compromisos venideros, incluido el Superclásico.

A pesar del impacto anímico, Boca mostró templanza y no tardó en imponer las condiciones del juego. El “motor 4.0” del mediocampo, compuesto por Leandro Paredes, Milton Delgado, Santiago Ascacíbar y Aranda, volvió a ser la clave del funcionamiento colectivo. Delgado se erigió como la figura de la noche, alternando pases cortos con entregas verticales precisas que desarticularon la defensa ecuatoriana. Por su parte, Paredes ejerció el liderazgo táctico, manteniendo el equilibrio incluso en un partido de menor brillo personal.

La apertura del marcador llegó a través de una de las fórmulas más efectivas del ciclo Úbeda: la proyección de Lautaro Blanco. El lateral izquierdo envió un centro preciso que Lautaro Di Lollo conectó de cabeza para marcar el 1-0. Fue el quinto gol del defensor central, quien se ha especializado en abrir partidos para el Xeneize, sumando además una sobriedad defensiva destacable tras ganar la mayoría de sus duelos individuales.

En el segundo tiempo, Boca mantuvo el asedio. Adam Bareiro cumplió una función determinante como pívot, facilitando la llegada de los volantes y generando peligro constante. Sin embargo, el gol de la tranquilidad se hizo esperar hasta el minuto 81. Tras una nueva asistencia de Blanco, Santiago Ascacíbar, cuya entrega física fue incesante durante todo el cotejo, logró finalmente vencer la resistencia del arquero rival para poner el 2-0.

El cierre del partido estuvo marcado por la emoción. En tiempo de descuento, Ander Herrera se estrenó en la red con la camiseta azul y oro, sellando el 3-0 definitivo. El festejo del volante español reflejó la unión del grupo y la satisfacción por un rendimiento que fue de menor a mayor. Antes del pitazo final, el clima en las tribunas cambió: la hinchada, ya enfocada en el duelo ante River, exigió un triunfo en el Monumental con el tradicional cántico: “el domingo cueste lo que cueste”.

Con dos victorias en igual cantidad de presentaciones coperas, cinco goles a favor y solo uno en contra, el Boca de Úbeda luce aceitado. Aunque la ausencia de Marchesín representa un desafío táctico y humano, el nivel de sus individualidades y la solidez de su estructura colectiva permiten al club de la Ribera soñar con un semestre exitoso.

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