Donald Trump enfrenta su nivel de aprobación más bajo ante la crisis bélica y financiera

La aprobación de Donald Trump cayó al 37%, su nivel más bajo, impulsada por el descontento ante la inflación y la guerra en Irán. Un 63% rechaza su gestión económica, mientras la mayoría se opone a nuevas acciones militares externas.

Trump va por el petroleo de Venezuela
Donald Trump

El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca atraviesa su momento más crítico. Según los datos arrojados por el reciente estudio de NBC News Decision Desk, el rechazo a su administración ha escalado hasta el 63%. El malestar social parece estar impulsado por una percepción mayoritaria de que el país ha tomado un rumbo equivocado, una opinión compartida por casi dos tercios de los ciudadanos consultados entre marzo y abril de este año.

Este desplome en la confianza pública ocurre en un año clave, con las elecciones de medio mandato en el horizonte cercano. El mandatario, que basó su campaña de 2024 en la promesa de estabilidad económica y aislacionismo, se encuentra ahora lidiando con una realidad que contradice sus compromisos electorales, poniendo en riesgo la hegemonía republicana en ambas cámaras del Congreso.

El costo de vida y la factura energética del conflicto

La economía se mantiene como la principal fuente de descontento para el electorado estadounidense. Un contundente 68% desaprueba el manejo de la inflación y el encarecimiento de los servicios básicos por parte del Ejecutivo. De hecho, el sentimiento de precariedad ha crecido: el 40% de los encuestados afirma que su situación financiera personal ha empeorado en los últimos doce meses, la cifra más negativa registrada en lo que va de su segundo mandato.

La guerra en Irán ha agravado este escenario, disparando el precio de los combustibles a niveles que afectan directamente al presupuesto familiar. Aunque el secretario de Energía, Chris Wright, sugirió que los costos podrían haber tocado techo pero se mantendrán altos, Trump ha contradicho públicamente a su funcionario, asegurando que los precios caerán tan pronto como finalicen las hostilidades. Sin embargo, el escepticismo reina: el 67% de los ciudadanos reprueba la estrategia bélica en Oriente Medio, y un 61% se opone tajantemente a cualquier escalada militar adicional.

Desplazamiento de prioridades: de la frontera al bolsillo

Si bien la política migratoria dominó la agenda a principios de año, tras incidentes violentos en Minneapolis y críticas a la agresividad de las deportaciones masivas, hoy ha pasado a un segundo plano frente a la urgencia económica y la guerra. Las encuestas de CNN y Politico reflejan que la mitad de la población considera que las tácticas de expulsión de inmigrantes son excesivas, lo que forzó cambios en el gabinete de Seguridad Nacional para intentar suavizar la imagen de la administración.

Pese a este alivio relativo en el tema fronterizo, el rechazo a la gestión de la inmigración persiste en un 56%. Curiosamente, existe un punto de coincidencia entre el gobierno y la ciudadanía en materia electoral: la Ley SAVE. Aproximadamente el 75% de los estadounidenses apoya la exigencia de una identificación con fotografía para votar, y un 51% respalda la propuesta presidencial de requerir pruebas documentales de nacionalidad, como pasaportes o actas de nacimiento, para acceder a las urnas.

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