Consumo masivo cayó en marzo sin repunte a la vista

Ventas en supermercados y mayoristas sufrieron un nuevo retroceso durante marzo, consolidando la tendencia negativa del primer trimestre. Inflación y bajo poder adquisitivo obligan a los hogares a financiar alimentos con tarjetas de crédito ante la falta de repunte salarial.

supermercado
Foto: NA.

El consumo masivo en Argentina muestra signos de debilidad y una marcada fragmentación geográfica durante el primer trimestre de 2026. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), las ventas en supermercados retrocedieron 3,1% interanual en febrero, acumulando una baja de 2,1% en los primeros dos meses del año. Esta tendencia se profundizó en marzo, mes en el que proyecciones privadas de la consultora Scentia anticipan caídas de entre 6% y 7% para las grandes cadenas.

Diversos factores explican este comportamiento. La aceleración inflacionaria, con aumentos en rubros sensibles como carnes (46,9% interanual en supermercados y 62,2% en mayoristas), limitó la capacidad de compra de los hogares. Ante este escenario, el consumidor abandonó la práctica de “estoquearse” en grandes superficies para retornar al comercio tradicional y de cercanía.

El cambio en los hábitos y canales

A diferencia de los hipermercados, los autoservicios independientes registraron indicadores positivos. Según la consultora NielsenIQ, estos canales crecieron 6,9% y 3,4% respectivamente. Por su parte, el comercio electrónico se consolidó como el único segmento con crecimiento de doble dígito, alcanzando un alza interanual del 26,5%.

La falta de crédito también operó como un freno para el consumo de bienes durables. No obstante, en el rubro alimenticio, la financiación se volvió una herramienta de primera necesidad. El 43,6% de las ventas se realizaron con tarjeta de crédito, superando ampliamente al débito y al efectivo. El ticket promedio en estos establecimientos se ubicó en $35.058.

Una economía de dos velocidades

El análisis territorial revela una brecha creciente entre las regiones. Mientras el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) sufre el impacto de la caída en la industria y la construcción, provincias vinculadas a la energía y el agro muestran una dinámica distinta.

Regiones como Cuyo y la zona Patagónica presentaron incrementos nominales en ventas de centros de compra superiores al 20%, impulsadas por sectores como la minería y el petróleo.

Especialistas del sector señalan que la economía actual funciona con motores duales. Los rubros que generan empleo masivo en centros urbanos se encuentran debilitados, mientras que los sectores exportadores dinamizan el consumo en puntos específicos del interior del país.

Hacia el cierre del año, las expectativas de las empresas de consumo masivo permanecen cautas. Analistas del sector privado prevén un escenario de estancamiento, donde cualquier recuperación del volumen de ventas quedará sujeta a una mejora real de los ingresos y a la reactivación del crédito para los hogares.

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