“no son números, son vidas”: estrellas amarillas contra el olvido y la desidia estatal

Tras el apagón estadístico oficial, la Fundación Estrellas Amarillas denuncia una sangría estructural en las rutas argentinas. Silvia González advierte que la invisibilizarían estatal oculta una realidad trágica: cientos de miles de vidas arrebatadas en asfalto argentino.

Nadia, 24 años. Facundo, 39 años. Pedro, 17 años. Juan Carlos, 68 años. Ana Paula 6 años.

Los nombres que vemos en las estrellas amarillas que están en cada rincón de nuestras ciudades, en las rutas, en las autopistas, no son meros carteles o anuncios, son vidas que se perdieron.

En Argentina las estrellas no solo están en el cielo, están pintadas bajo los pies, en el gris rugoso de las rutas, marcando el lugar exacto donde una vida se apagó y una familia se rompió para siempre.

Silvia González, referente de la Fundación Estrellas Amarillas, no habla desde la teoría, sino desde un lugar que —tristemente— conoce porque le ha tocado habitar el dolor. Su lucha es la de más de 600 familias que han decidido que el silencio no es una opción frente a lo que definen como una “sangría estructural”.

Presidenta de la Fundación Estrellas Amarillas
Presidenta de la Fundación Estrellas Amarillas, Silvia González

El origen de la lucha: De la tragedia personal a la acción colectiva

El motor de esta Fundación nació de un impacto que aún resuena. Al preguntarle por su proceso personal, Silvia retrocede a 2003: “Mi caso personal fue… mi hecho ocurrió en el año 2003, donde mi hijo de solo 7 años fue atropellado por un conductor que venía al triple de la velocidad permitida”.

“Iba alcoholizado, iba drogado. Esta persona no tenía licencia de conducir, no tenía seguro, la camioneta en la que se manejaba no tenía frenos, no tenía luces. Mi hijo tenía solo 7 años y era mi único hijo; fue atropellado y abandonado. Más de 7 agravantes”.

Esa impunidad fue el catalizador. Silvia se define, junto a otras familias, como las “madres del crimen perfecto”, decididas a revertir una realidad que, cuando ella comenzó, se cobraba más de 8.500 vidas anuales en Argentina, según informes de Luchemos por la Vida del 2004 .

El “Apagón” Estadístico: ¿dónde están los números oficiales?

Hoy, esa lucha se enfrenta a un enemigo invisible pero letal: el “apagón” estadístico del Estado. Silvia denuncia que el Observatorio de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) tiene sus datos congelados en 2022, lo que obliga a la Fundación a recolectar su propia información mediante radiofrecuencias y contactos hospitalarios. 

Para Estrellas Amarillas, esta invisibilización es una estrategia política: si las víctimas no figuran en las cifras, no hay necesidad de invertir en soluciones. “No son números, son vidas”, insiste Silvia, subrayando que ocultar la siniestralidad es la forma más cínica de postergar las obras de infraestructura que el país reclama a gritos, “Cuando vos invisibilizás a las víctimas o a los siniestros, es una forma de no generar políticas públicas para prevenir un hecho que está oculto”

La radiografía de esta tragedia tiene un perfil de género y edad alarmante. El 75% de las víctimas fatales en las rutas son varones jóvenes. Silvia explica este fenómeno a través de la percepción del riesgo; mientras que la mujer suele ser más rigurosa y precavida al volante, el hombre arrastra una cultura de la transgresión que se traduce en que el 93% de los homicidas viales sean varones

Esta conducta, sumada a rutas obsoletas, genera un escenario donde el 70% de los siniestros son colisiones frontales, un 12% son vuelcos y un 8% maniobras bruscas. No es solo un error de cálculo del conductor; es el resultado de enfrentar un tráfico moderno contra una infraestructura que parece haberse detenido en el tiempo.

Cada Estrella Amarilla en el mapa es una vida menos

La Ruta Nacional 5: El corazón productivo en estado deplorable

La situación de la Ruta Nacional 5 es el ejemplo perfecto de lo que Silvia llama “problema estructural”. Una traza que tiene más de 60 años y solo 7,30 metros de ancho, por donde transita gran parte de la producción agroganadera de Buenos Aires y La Pampa. “El tráfico de camiones en la ruta en estos últimos dos años se ha visto duplicado y seguimos con la misma traza de 7,30 metros, que si están dos colectivos brasileños, no entran”. La desaparición del ferrocarril ha volcado todo el transporte de carga a una ruta que no ha evolucionado.

“Nuestra gran decepción fue cuando se hablaron de las nuevas licitaciones, donde no se contempla para nada ni siquiera una tercera vía en los distintos tramos más peligrosos”.

Silvia destaca que la presencia del Estado salva vidas. En operativos recientes de la ANSV en la Ruta 5 (entre el 15 y el 30 de abril), no hubo ninguna víctima fatal mientras los controles estuvieron activos durante 16 horas diarias. “Levantamos los controles… y ya comenzaron no solo siniestros tremendos, sino también vidas humanas que se han llevado”.

Cultura de la transgresión y el rol del Estado

A pesar de la Ley de Alcohol Cero, la resistencia cultural persiste. Silvia compara la seguridad vial con la seguridad ciudadana: “Nadie le ha exigido que ponga rejas en su casa… pero todo el mundo se pone rejas… porque todos perciben el riesgo de que pueden ser asaltados. Pero nadie percibe el riesgo de que puede perder la vida en la calle o en las rutas”. Para la Fundación, el Estado utiliza el “error humano” para deslindar responsabilidades: “Es la forma de excusarse para no reconocer y tomar decisiones políticas importantes que cambien esta realidad que es abrumadora. El 75% de las rutas nacionales en nuestro país están en estado deplorable”.

Salidas urgentes: La Declaración de Emergencia Vial

La Fundación Estrellas Amarillas exige que se declare la Emergencia Vial de forma inmediata. No piden promesas, sino tres pasos concretos:

  1. Comunicación Masiva: Una campaña de alerta a la población sobre el número de muertes, similar a la realizada durante la pandemia de COVID-19.
  2. Devolución de Recursos a Vialidad: Que el 1% del impuesto al combustible, destinado por ley a la repavimentación y bacheo, llegue efectivamente a las vialidades nacionales y no se quede en el Tesoro Nacional.
  3. Financiamiento de la ANSV: Que se otorgue a la Agencia Nacional de Seguridad Vial el 1% que aportan las compañías de seguros privadas para fiscalización y control. Actualmente, denuncian que solo reciben el 20% de ese ingreso.

“Lo que estamos pidiendo es que el Gobierno Nacional cumpla con esta ley y otorgue estos fondos a los organismos que tienen la función y la misión de proteger la integridad de la vida de los argentinos cuando circulamos por cualquier vía de nuestro país”.

La Fundación reclama que se devuelvan los recursos a las vialidades nacionales y que se realicen campañas de comunicación masiva, con la misma intensidad con la que se alertó a la población durante la pandemia. 

Para Silvia y las familias que pintan estrellas, el tiempo de las promesas terminó hace mucho. Cada estrella amarilla es una marca de lo que el Estado no supo evitar y un recordatorio urgente de que mientras todo se demora, detrás de cada estadística que se intenta ocultar, en algún lugar de las rutas de nuestro país, otra estrella espera ser pintada.

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