El mediador de la Casa Blanca defiende la vigencia de la tregua en Gaza

El enviado de la Junta de Paz, Nickolay Mladenov, ratificó que la tregua en Gaza persiste pese a graves violaciones diarias. El diplomático supeditó la reconstrucción y la retirada israelí al desarme de las milicias y la creación de una autoridad única.

Nickolay Mladenov

La precaria estabilidad en la Franja de Gaza continúa siendo el eje de las preocupaciones internacionales tras siete meses de un cese al fuego que, aunque vulnerable, logra evitar un retorno a las hostilidades a gran escala. Nickolay Mladenov, enviado especial de la administración estadounidense para la supervisión de la paz, reconoció este miércoles que se registran episodios de violencia cotidianos, algunos de ellos de extrema gravedad, pero subrayó que el pacto alcanzado en octubre pasado sigue siendo el único marco vigente. Mientras las fuerzas israelíes y las milicias de Hamás mantienen un cruce permanente de denuncias por agresiones y bombardeos, el diplomático búlgaro instó a las partes a no abandonar la hoja de ruta establecida por Washington para la reconstrucción del enclave.

El futuro político de la región depende, según la visión del representante de Donald Trump, de una transición hacia una autoridad civil unificada que posea el control exclusivo de la seguridad. Mladenov fue tajante al señalar que la coexistencia de grupos armados independientes con sus propias redes de armamento y túneles es incompatible con una administración legítima. Bajo esta premisa, planteó que la desmilitarización total de las facciones es el requisito indispensable para que cualquier movimiento pueda participar en futuros procesos electorales, una postura que colisiona frontalmente con la determinación del Gobierno de Israel de erradicar definitivamente a la organización extremista del territorio.

A pesar de la lentitud en la ejecución del programa de paz, el delegado internacional solicitó paciencia a la comunidad global para consolidar las instituciones palestinas necesarias que permitan la retirada definitiva de las tropas extranjeras. Aclaró que el objetivo no es el desarme ante el adversario, sino la creación de un sistema de ley donde el monopolio de la fuerza resida en un estado soberano y no en milicias. Para el mediador, solo a través de este fortalecimiento institucional será posible habilitar un horizonte de autodeterminación y atraer las inversiones requeridas para reconstruir la infraestructura devastada por el conflicto, asegurando que el plan actual es el único camino hacia una convivencia duradera.

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