La final entre Argentina y España también definirá un triunfo comercial para Adidas. La marca alemana recuperó terreno frente a Nike en el torneo, dominó el patrocinio de selecciones y consolidó su liderazgo en el negocio global del fútbol.
La final entre Argentina y España también definirá un triunfo comercial para Adidas. La marca alemana recuperó terreno frente a Nike en el torneo, dominó el patrocinio de selecciones y consolidó su liderazgo en el negocio global del fútbol.

Mientras millones de hinchas cuentan las horas para la final del Mundial 2026 entre Argentina y España, otra competencia ya tiene un ganador definido. No se juega sobre el césped del MetLife Stadium ni entrega una copa de la FIFA, pero mueve miles de millones de dólares y define el liderazgo de la industria deportiva. En ese escenario, Adidas se impuso con claridad sobre Nike y se quedó con el denominado “Mundial de las marcas”, tanto por presencia en el torneo como por impacto comercial.
La final del domingo tendrá un detalle que sintetiza esa supremacía: las dos selecciones que disputarán el título visten las tradicionales tres tiras de Adidas, una imagen de enorme valor simbólico para la compañía alemana, que además conserva su condición de patrocinador oficial de la FIFA.
El dominio comenzó mucho antes del partido decisivo. Adidas llegó a la Copa del Mundo patrocinando a 14 de las 48 selecciones participantes, casi un tercio de los equipos presentes en Estados Unidos, México y Canadá. Entre ellas aparecieron varias de las potencias del fútbol internacional, como Argentina, España, Alemania, México y Colombia.
Nike, su histórico competidor, desembarcó con 12 seleccionados. La estrategia de la firma estadounidense fue distinta: en lugar de apostar por cantidad, concentró sus esfuerzos en equipos de enorme proyección global, como Brasil, Francia, Inglaterra, Países Bajos, Estados Unidos y Canadá. Sin embargo, el recorrido deportivo terminó jugando en su contra.
Las eliminaciones de Francia e Inglaterra en semifinales dejaron a Nike sin representantes en el partido más importante del campeonato. En cambio, Adidas aseguró una presencia absoluta en la final, independientemente de quién levante el trofeo.
La tercera gran protagonista del negocio fue Puma, que patrocinó a 11 selecciones y consolidó su crecimiento internacional, especialmente en África, donde equipa a combinados como Marruecos, Senegal, Ghana, Costa de Marfil y Egipto.
Entre Adidas, Nike y Puma concentraron 37 de las 48 selecciones del Mundial, es decir, más de tres cuartas partes de los equipos participantes. La competencia entre las tres empresas no solo se refleja en el plano deportivo, sino también en las ventas de camisetas, botines, indumentaria oficial y productos licenciados, uno de los negocios más rentables de cada Copa del Mundo.
Los analistas del sector estiman que Adidas y Nike podrían generar ingresos cercanos a los 1.000 millones de dólares gracias al Mundial, impulsados por la venta de productos oficiales y el incremento de la exposición global que ofrece el torneo.
El resultado adquiere aún más relevancia si se compara con el Mundial de Qatar 2022. En aquella edición, Nike había superado por primera vez a Adidas en cantidad de selecciones patrocinadas, consolidando una tendencia que parecía favorecer a la compañía estadounidense. Cuatro años después, el escenario cambió de manera significativa.
Adidas no solo recuperó el liderazgo en cantidad de equipos patrocinados, sino que además consiguió instalar a sus dos principales selecciones en la definición del campeonato. El éxito deportivo terminó reforzando una recuperación comercial que la empresa ya venía mostrando en los últimos meses.

Los indicadores de mercado reflejan esa evolución. Según informes especializados, la participación de Adidas en el mercado del calzado deportivo creció del 16% al 19,2% durante el último año, impulsada por una fuerte demanda en Europa y Estados Unidos. En paralelo, Nike continúa atravesando un proceso de reestructuración que busca recuperar competitividad tras varios trimestres de pérdida de participación frente a sus principales rivales.
Los desafíos para la empresa estadounidense también aparecen fuera del Mundial. La desaceleración del mercado chino, uno de sus principales motores de crecimiento durante la última década, y una mayor competencia en Europa complicaron los planes de expansión de la compañía.
Paradójicamente, Nike logró uno de los contratos más importantes del futuro reciente: a partir de 2027 vestirá a la selección de Alemania, poniendo fin a una histórica relación entre la federación alemana y Adidas que se extendió durante más de siete décadas. Ese acuerdo, sin embargo, todavía no alcanza para modificar el resultado que dejó el Mundial 2026.
En contraste, la empresa alemana llega fortalecida. Sus directivos informaron que solo durante el primer trimestre del año registraron cerca de 292 millones de dólares en pedidos vinculados a productos del Mundial, una cifra que esperan repetir en el siguiente período gracias al impulso de la final.
Así, antes incluso del pitazo inicial entre Argentina y España, Adidas ya levantó su propia copa. La marca alemana recuperó protagonismo en el mayor escenario del fútbol mundial y transformó el torneo en una vidriera perfecta para consolidar su liderazgo frente a un rival que, esta vez, quedó eliminado tanto dentro como fuera de la cancha.
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La final entre Argentina y España también definirá un triunfo comercial para Adidas. La marca alemana recuperó terreno frente a Nike en el torneo, dominó el patrocinio de selecciones y consolidó su liderazgo en el negocio global del fútbol.