La administración de Javier Milei busca tomar distancia definitiva de Fernando Cerimedo, el consultor político que se encuentra detenido en Bolivia enfrentando graves cargos por intento de femicidio contra Nadia Beller. En su habitual conferencia de prensa, el vocero Adrián Ravier intentó alinear el discurso oficial, luego de que el propio Presidente sembrara dudas sobre la veracidad del ataque a través de sus redes sociales.
Datos clave del caso Cerimedo y la Casa Rosada:
Ingresos confirmados: El consultor entró a Balcarce 50 hasta mediados de 2024.
Postura oficial ambigua: Piden dejar actuar a la justicia boliviana, pero ponen en duda el delito.
Vínculo presidencial: Ravier niega trato directo del acusado con Milei desde el año 2023.
Pese a la clara intención de desvincular al mandatario de este grave hecho de violencia de género, Ravier debió admitir que el estratega digital visitó la Casa Rosada en reiteradas ocasiones durante el primer semestre de 2024. Sin embargo, el funcionario remarcó que esas reuniones de trabajo marcaron su salida definitiva de la estructura gubernamental libertaria.
En un intento por no contradecir abiertamente los retuits del jefe de Estado, el portavoz deslizó sospechas sobre el accionar judicial boliviano, señalando que el crimen ocurrió “si es que se cometió”. No obstante, cerró el tema pidiendo prudencia y respeto por el curso de la investigación penal que se lleva a cabo en el país vecino.
La salud del Presidente y el hermetismo en Casa Rosada
La falta de registros fotográficos de la reciente reunión de Gabinete volvió a despertar fuertes rumores sobre el estado de salud de Milei, quien no pisa la sede de gobierno hace más de un mes. Ante la insistencia del periodismo acreditado, el portavoz esquivó explicar los motivos del hermetismo, alegando simplemente que se trató de un encuentro de carácter estrictamente privado.
Para intentar llevar tranquilidad a los mercados y a la opinión pública, desde el atril presidencial aseguraron que el líder libertario “está muy bien” física y anímicamente. Para respaldar esta contundente afirmación, recordaron su reciente participación en la Bolsa de Comercio de Rosario, donde brindó un extenso discurso económico ante empresarios.
Frente a la inusual ausencia física del mandatario en las oficinas de gestión diaria, el Gobierno prometió que su reaparición pública será en el corto plazo. Con esta declaración, buscan despejar cualquier tipo de especulación política sobre la capacidad de liderazgo del Ejecutivo en un momento de constante tensión institucional y legislativa.
Endeudamiento familiar: sin salvavidas financiero del Estado
Otro de los puntos álgidos de la conferencia fue la crisis social derivada del fuerte endeudamiento de los hogares argentinos. Ravier relativizó las polémicas declaraciones de Milei sobre las compras de televisores, afirmando que fue simplemente un ejemplo didáctico para graficar cómo se comporta el consumo en épocas de expansión del crédito.
La postura de Balcarce 50 es inflexible frente a la desesperación de los deudores y morosos: no habrá ningún tipo de intervención o rescate estatal para aliviar los bolsillos de la clase media. El Gobierno sostiene firmemente que los préstamos bancarios son acuerdos exclusivos entre privados, desligándose de cualquier responsabilidad social ante la crisis.
Además, el vocero responsabilizó por la aparición de las moras al contexto preelectoral de 2025 y a los recientes enfrentamientos políticos en el Congreso de la Nación. Sin embargo, en su relato omitió mencionar que las altísimas tasas de interés fueron producto de la desregulación financiera impulsada a principios de año por el propio oficialismo.
Conflicto diplomático por la presencia del buque británico
Finalmente, el vocero abordó la controversia generada por el amarre del petrolero VS Promise en Ushuaia, un tema de altísima sensibilidad geopolítica por el reclamo de soberanía en Malvinas. Apoyado en un informe oficial emitido por la Cancillería, Ravier le tiró la responsabilidad política al gobierno de Tierra del Fuego, acusándolo de gestionar la autorización inicial.
El Ejecutivo nacional argumentó que la provincia permitió que el buque cargara crudo en una cuenca fueguina, y que la posterior detención en el puerto fue exclusivamente para reabastecimiento logístico. De esta manera, intentaron encapsular el conflicto diplomático en la jurisdicción provincial, evitando un choque directo que escale en materia de política exterior.
Según la férrea defensa oficial de las normativas de navegación comercial, la embarcación de bandera extranjera no violó ninguna ley argentina durante su tránsito por las aguas australes. Para dar por cerrada la polémica, Ravier negó rotundamente que el episodio represente una pérdida de soberanía nacional, desestimando de plano las críticas de la oposición fueguina.