La actividad económica nacional volvió a mostrar signos de contracción durante el mes de julio. De acuerdo con el Índice Líder de Actividad de Argentina (ILA-ARG), el indicador registró una caída mensual del 0,15%, marcando la continuidad del escenario recesivo.
Los factores clave detrás de la dinámica económica en julio:
Factores negativos: Caída en el empleo, menor recaudación de impuestos internos y retroceso en la maquinaria agrícola.
Sectores primarios: Registraron un desplome mensual del 0,8%, impulsados principalmente por el rubro pesquero.
Datos positivos: Suba del 8,2% en el gasto de capital estatal y nueve meses al alza del índice bursátil en dólares.
A pesar de la cifra negativa, el informe de las bolsas de comercio de Rosario y Santa Fe remarcó un dato de moderación. El estudio oficial señaló que la contracción del 0,15% refleja una desaceleración respecto al retroceso del 0,24% observado en el mes de junio.
El empeoramiento de las principales variables laborales surgió como uno de los factores determinantes para la caída del índice. La tasa de creación neta de empleo sumó su cuarto mes negativo sobre los últimos once, acompañada por un deterioro en las expectativas de contratación.
Estimaciones privadas y la dinámica en serrucho
Las mediciones de otras consultoras coincidieron en señalar la falta de recuperación. Desde Equilibra calcularon que la economía argentina se contrajo un 0,5% mensual, aunque logró sostener una leve mejora interanual del 0,5% dentro de sus mediciones particulares.
Los analistas explicaron que la dinámica económica consolidó un comportamiento irregular en serrucho. Las estadísticas revelan que la actividad cayó en 10 de los últimos 17 meses, reflejando la extrema dificultad para consolidar un sendero firme de reactivación generalizada.
En el análisis por sectores, la actividad no primaria retrocedió un 1% interanual y un 0,4% en la medición mensual desestacionalizada. De esta manera, el entramado industrial y comercial acumuló cuatro caídas consecutivas al hilo, evidenciando el persistente enfriamiento del mercado interno.
Comportamiento heterogéneo y sectores primarios
Por el lado de los rubros primarios (agro, energía, minería y pesca), se observó un fuerte crecimiento interanual del 11%. Sin embargo, este bloque productivo sufrió un tropezón mensual del 0,8% desestacionalizado, afectado de manera determinante por la contracción pesquera.
Dentro de la producción manufacturera, la industria química registró una caída mensual que cortó una racha positiva de ocho meses. Asimismo, el patentamiento de maquinarias agrícolas e industriales sumó tres meses de bajas, reflejando la cautela inversora ante el contexto.
En el terreno tributario, los impuestos internos sin considerar el IVA mostraron un leve retroceso por segundo mes consecutivo. A esta variable se sumó la caída por décimo mes seguido de la base monetaria, restringiendo la liquidez dentro del sistema financiero local.
Las variables que mostraron señales de alivio
Pese al sesgo negativo, el indicador de las bolsas provinciales mantuvo una suba del 3,9% al comparar contra julio de 2025. Esta medición interanual se apoyó en el comportamiento favorable de algunas variables financieras y fiscales clave del esquema macroeconómico.
Entre los componentes positivos destacó el Gasto de Capital del Gobierno Nacional, que subió un 8,2% mensual desestacionalizado tras tocar su piso en junio. Además, el Tipo de Cambio Real Multilateral recuperó terreno luego de anotar dos meses con variaciones negativas.
Finalmente, el Índice de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires en dólares alcanzó nueve meses de mejoras consecutivas. En simultáneo, la tasa para adelantos en cuenta corriente acumuló diez meses ininterrumpidos de bajas, ofreciendo un leve alivio al sector corporativo.