La crisis futbolística e institucional que atraviesa San Lorenzo de Almagro cobró una nueva víctima en el banco de suplentes. Luego de una reunión de extrema urgencia concretada tras el regreso del plantel desde Córdoba, la comisión directiva del club tomó la decisión de remover a Néstor Gorosito de su cargo como director técnico. La determinación de la cúpula de Boedo se dio en un clima de alta tensión, marcando un claro contrapunto con la postura pública del propio entrenador, quien pocas horas antes había manifestado su intención de permanecer en el puesto y pelear por la reversión del presente deportivo.
El detonante definitivo de la salida de Pipo fue la derrota por 1-0 sufrida frente a Instituto de Córdoba en Alta Córdoba, un resultado que dejó al conjunto azulgrana sumido en un pozo futbolístico. Transcurridas siete fechas del Torneo Clausura, el Ciclón se ubica en la anteúltima posición de la Zona A con apenas siete puntos, producto de una magra cosecha de dos victorias, un empate y cuatro caídas. La falta de funcionamiento colectivo y la irregularidad permanente terminaron por agotar la paciencia de los dirigentes.
Sin embargo, el desgaste del ciclo venía gestándose tiempo atrás a fuerza de golpes de alto impacto emocional e institucional. La etapa de Gorosito, que había iniciado en busca de reencauzar el rumbo tras la salida de Gustavo Álvarez, acumuló tropiezos determinantes. Entre ellos, destaca la dolorosa eliminación de la Copa Argentina a manos de Deportivo Riestra en la tanda de penales por los dieciseisavos de final. Pero el impacto más profundo para el hincha fue la caída en el clásico frente a Huracán, una derrota que cortó un invicto histórico de 25 años del Ciclón como local en el Nuevo Gasómetro.
Pese a la contundencia de las estadísticas, Gorosito había intentado aferrarse al cargo en la conferencia de prensa posterior a la caída ante la Gloria. Allí descartó de forma categórica dar un paso al costado y depositó sus esperanzas en el mercado de pases, celebrando la incorporación a préstamo de Facundo Farías procedente de Estudiantes: “Será extraordinario si puede jugar porque le va a cambiar completamente la cara al equipo”, había asegurado el DT. Sin embargo, para la conducción del club, la promesa del delantero no resultó argumento suficiente para sostener un proceso agotado.
Con la salida confirmada de Pipo, San Lorenzo inicia una carrera contra reloj para definir a su próximo entrenador. En medio de un clima enrarecido y con la urgencia de abandonar los puestos del fondo de la tabla, la dirigencia busca un conductor táctico capaz de reordenar un plantel golpeado y afrontar lo que resta del campeonato.