Messi, la odisea de irse, la despedida y la incertidumbre por lo que viene

A una semana de su adiós a la Selección, cuando la angustia ya bajó algunos decibeles y hubo homenajes en cada partido, el fútbol mundial y, especialmente, en nuestra patria futbolera se abre de par en par a una pregunta inevitable: ¿y ahora qué?

NOTA POR LEONARDO PELUSO, PERIODISTA

Esa carta de despedida, escrita a mano, en unas fichas que bien pudieron salir de la mochila de alguno de sus hijos, le dio al momento una melancolía todavía mayor. Una escena casi cinematográfica para cerrar una historia que, como la Odisea de Homero, ya es universal como esa imagen de un barco que se aleja hacia la puesta del sol.

De todos modos, la historia de Messi tiene un punto donde llega el fin, el fútbol no va a quedarse ahí llorando en los laureles de esa última página, es una maquinaria demasiado inmensa como para darse el lujo de detener sus engranajes. Y, entonces, aparece la verdadera incertidumbre: ¿cómo será todo el fútbol después de Messi?

Durante veinte años hubo un faro. Una referencia que no sólo alumbraba o guiaba los partidos, sino también los Mundiales, las transmisiones de TV, las camisetas, las campañas publicitarias y hasta el relato que la FIFA construyó alrededor de sus grandes acontecimientos. El mundo tuvo en sus lugares más recónditos un pibe o una piba con la camiseta de Messi y una señal de TV dando en vivo sus andanzas. Messi rompió la lógica del scrolleo interminable, Messi logró que el mundo se quede ahí tolerando el tiempo.

El Mundial de Qatar y la épica en EE.UU. tuvieron la consagración y el final casi perfecto para el largo viaje que fue una odisea única e irrepetible. Ni Pelé, ni Maradona consiguieron tanta unanimidad durante tanto tiempo. Messi rompió todos los moldes y todas las fórmulas. Por eso ahora la FIFA como máximo teatro del fútbol mundial y la AFA como patio de la casa de Messi, tienen que ver cómo hacen para que el fútbol como juego y como deporte no sufran el final de esta historia. Una cosa es reemplazar un jugador y una muy distinta es hacerlo con una historia, una leyenda y sobre todo una narrativa.

El fútbol tendrá que encontrar nuevas caras, nuevas rivalidades, nuevas historias para la trascendencia de su espectáculo en una época donde nadie aguanta más de un par de minutos concentrado frente a un partido. Messi hasta en eso era único porque destrozó un modo de vivir la época. ¿Mbappé? ¿Haaland? ¿Lamine Yamal? ¿Alguno que todavía ni siquiera conocemos? Están ahí buscando ese lugar y en Argentina sucede con Almada o Nico Paz.

¿A qué se parecerá el fútbol después del fútbol? La respuesta nunca estuvo tan ligada a la incertidumbre.

 
 
 
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