El debate oral por el fallecimiento de Diego Armando Maradona sumó este jueves una de las jornadas más intensas en el Tribunal Oral en lo Criminal N° 7 de San Isidro. Durante la audiencia número 43, los peritos de parte aportados por la defensa del neurocirujano Leopoldo Luque y de la psiquiatra Agustina Cosachov aseguraron que el exfutbolista sufrió un evento cardíaco agudo e imprevisto que no guardaba relación con patologías previas.
La declaración más controvertida estuvo a cargo del médico forense, José Antonio Maya, perito de Luque, quien deslindó de culpa a los profesionales tratantes. “Las cosas que podían haberse detectado exigían mínimamente que el médico lo pudiera ver. Ese acto es una manifestación de autonomía. Maradona se murió inesperadamente, de golpe. No es culpa de Maradona, es responsabilidad de Maradona“, afirmó el especialista de 81 años ante los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón.
Maya sostuvo que la autopsia reflejó una “muerte natural, súbita, cardíaca con evidencia anatomopatológica sin enfermedad previa”. Además, el forense remarcó que Luque ya no actuaba como médico de cabecera en la etapa de internación domiciliaria: “Yo no imputo mala praxis a nadie. Cada uno en su sector es responsable”, señaló al ser consultado sobre los roles de las empresas de medicina prepaga y de enfermería.
Contrapunto sobre la salud previa y los controles
En la misma línea declaró el cardiólogo Ricardo Iglesias, perito de la defensa de Cosachov, quien insistió en que el exfutbolista no tenía una afección cardiovascular previa. “Para 2020, Maradona no tenía una patología cardíaca activa. Tuvo un evento agudo por arritmia, por eso se muere. No hay elementos previos que indicaran que es un paciente de riesgo“, manifestó el médico, quien recordó que el paciente había superado tres cirugías y sido evaluado por 17 profesionales semanas antes de su deceso.
Las posturas de ambos testigos generaron un fuerte cruce con la fiscalía y los abogados querellantes, ya que contradicen las conclusiones de la Junta Médica oficial de más de 20 peritos, la cual determinó un edema agudo de pulmón derivado de un cuadro de insuficiencia evolutivo.
Durante el contrainterrogatorio a cargo del fiscal Cosme Iribarren y del abogado Fernando Burlando, Iglesias debió reconocer que las planillas de enfermería registraron al menos cuatro cuadros de hipertensión en los últimos días de vida del paciente.
Al cierre de la audiencia, la querella en representación de las hijas de Maradona recriminó la actitud defensiva del testigo. La jornada dejó expuesto un choque conceptual determinante para el tribunal: definir si el desenlace fatal obedeció a un evento agudo imprevisto o a un deterioro paulatino que exigía un control médico más riguroso.