Ataques aéreos golpean a industrias petroquímicas en Irán

Complejos clave vinculados a la Guardia Revolucionaria sufrieron graves daños tras bombardeos atribuidos a EE. UU. e Israel. Autoridades locales advierten por un “alto potencial de víctimas”.

Foto: NA/Redes

Varias empresas petroquímicas ubicadas en la provincia de Juzestán, al suroeste de Irán, sufrieron daños severos en sus instalaciones tras ser alcanzadas por ataques aéreos, según confirmaron medios estatales iraníes.

La ofensiva, atribuida a fuerzas de Estados Unidos e Israel, tuvo como blanco principal los complejos petroquímicos de Bu Ali y Bandar Imam.

De acuerdo con la agencia estatal Tasnim, los aviones de combate también golpearon la Zona Petroquímica Especial de Mahshahr, una región considerada el corazón productivo y logístico del sector energético iraní.

El vínculo con la Guardia Revolucionaria

La elección de estos objetivos no parece ser azarosa. Según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, estas empresas funcionan bajo la órbita del gran grupo Persian Gulf Petrochemical Industries Company (PGPIC).

Este conglomerado es señalado por Washington como el “brazo de ingeniería del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI)”, motivo por el cual el Departamento del Tesoro de EE. UU. ya había impuesto sanciones sobre estas filiales en 2019.

Al atacar estas plantas, la ofensiva no solo busca degradar la capacidad técnica de Irán, sino también cortar una de las principales vías de financiamiento de su aparato militar más influyente.

Un escenario de víctimas y daños estructurales

Más allá de los fierros retorcidos y los incendios, la preocupación principal radica en el costo humano. Valiollah Hayati, funcionario encargado de la seguridad en la provincia de Juzestán, fue tajante al señalar que existe un “alto potencial de víctimas” tras las detonaciones.

Este ataque se suma a una semana negra para la infraestructura persa. Cabe recordar que, a última hora del miércoles, una de las mayores plantas siderúrgicas del país fue atacada en la ciudad de Isfahán, lo que, en palabras de los medios locales, “mermó aún más la infraestructura clave del país”.

El golpe a la economía diaria

El impacto de estos bombardeos promete sentirse mucho más allá de los balances militares. La industria petroquímica es el sustento de la economía manufacturera iraní; de ella dependen productos de uso diario como plásticos, fertilizantes y diversos insumos básicos para la población.

Con su infraestructura dañada, Irán enfrenta ahora el desafío de una parálisis productiva que podría profundizar la crisis social y económica en un momento de máxima tensión regional.

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