El mercado internacional de oleaginosas mantuvo cotizaciones favorables para la semilla y el aceite de girasol durante el último semestre. Este escenario, caracterizado por una demanda sostenida desde mercados de Medio Oriente y Asia, posicionó al cultivo como una fuente relevante de divisas para la economía nacional.
Empresas de la cadena industrial informaron alzas récord en el volumen de operaciones, motivadas por la competitividad de los precios locales frente a otros granos de exportación.
Rentabilidad y expansión territorial
La rentabilidad del girasol superó los márgenes de otros cultivos tradicionales debido a sus menores requerimientos de insumos y su estabilidad en el mercado de Chicago.
En términos productivos, el cultivo dejó de concentrarse exclusivamente en el sudoeste bonaerense para expandir su frontera agrícola hacia las provincias de Córdoba, Santa Fe y Chaco. Los resultados en estas nuevas zonas mostraron rendimientos positivos, incluso en superficies consideradas marginales para otros cereales.
Técnicos de ASAGIR presentaron en su reciente congreso anual una serie de ensayos que confirmaron la adaptabilidad de las variedades locales a diversos suelos. Los expertos subrayaron que la incorporación del girasol en las rotaciones agrícolas permite una gestión más sostenible del recurso suelo.
Paralelamente, la baja en los costos de los fertilizantes en el mercado interno facilitó la inversión en tecnología de siembra, aunque la demanda de estos insumos mostró signos de enfriamiento en el cierre del trimestre.