Más de 25 millones de argentinos sin servicios básicos

Estadísticas oficiales del Indec revelaron que el 52,9% de la población carece de acceso a gas, agua o cloacas. Pese a una leve mejora en los ingresos, la precariedad estructural alcanzó su segundo nivel más alto en una década.

El déficit estructural persiste pese a la mejora en los ingresos. Foto: Web.

El panorama social de la Argentina presenta una dualidad marcada al cierre de 2025. Mientras variables como la actividad económica y los ingresos mostraron signos de alivio, la infraestructura básica de los hogares registró un deterioro significativo.

Según el último informe de Condiciones de Vida del Indec, 25,22 millones de personas no acceden a al menos uno de los tres servicios de red esenciales: gas natural, agua corriente y cloacas.

Esta cifra representa un incremento de 743.725 personas en situación de carencia estructural respecto al primer semestre del año pasado. En términos porcentuales, la falta de servicios alcanzó al 52,9% de los habitantes, consolidándose como el segundo peor registro de la serie histórica iniciada en 2016, solo por detrás de las mediciones del año 2020.

El peso de la desigualdad

La carencia de servicios no afecta de manera uniforme a la sociedad. El análisis del organismo estadístico permitió observar que, entre quienes se encuentran por debajo de la línea de indigencia, el acceso a los tres servicios básicos combinados apenas llega al 21,7%. En contraste, los sectores que no son pobres presentan una cobertura del 53,6%.

El servicio con mayor déficit sigue siendo el gas natural por red. Un 30,5% de la población nacional debe recurrir a garrafas o combustibles alternativos para cocinar y calefaccionarse.

Por su parte, la falta de conexión a redes cloacales afecta a tres de cada diez argentinos, una cifra que se mantuvo elevada a pesar de las ligeras mejoras en otros indicadores de saneamiento ambiental.

Hacinamiento y condiciones del hábitat

El informe también analizó la situación habitacional y el entorno de las viviendas. El hacinamiento crítico, definido por la presencia de más de tres personas por habitación, se situó en un 3,5% a nivel nacional. Si bien esta cifra mostró una estabilidad relativa frente al semestre anterior, la precariedad se profundizó en la calidad de los materiales de construcción.

Actualmente, solo el 51,8% de las personas en situación de indigencia habita en viviendas con materiales considerados suficientes. Asimismo, el hábitat se ve comprometido por la ubicación geográfica: el 9,4% de la población total reside en zonas inundables, riesgo que aumenta al 19,3% cuando se analiza exclusivamente al sector de los pobres indigentes.

Los datos oficiales exponen una realidad donde el crecimiento de los ingresos no logra cerrar la brecha de la infraestructura pública. Si la recuperación económica no se traduce en obras de red que alcancen a los sectores más vulnerables, ¿es posible hablar de una salida real de la pobreza o se trata simplemente de un alivio coyuntural en el consumo?

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