El Salón Auditorio del Senado fue escenario de un crudo relato sobre la impunidad en el fútbol femenino. En el marco del encuentro “La voz en primera persona”, tres nuevas jugadoras rompieron el silencio para sumarse a las cinco que ya habían acudido a la FIFA en 2021, elevando a ocho el número de testimonios que señalan al entrenador Diego Guacci por conductas de hostigamiento, maltrato psicológico y abuso sexual. Las declaraciones describieron un ambiente de terror donde el técnico presuntamente utilizaba su jerarquía para coaccionar a las deportistas, condicionando su permanencia en los clubes y en la Selección a cambio de favores sexuales o la entrega de material íntimo.
Entre los relatos más estremecedores se encuentra el de Florencia Mercau, cuya vivencia fue expuesta por su letrada ante su imposibilidad de asistir debido al trauma psicológico y un previo intento de quitarse la vida. El escrito detalló amenazas de muerte y acoso persistente durante su paso por River Plate. Asimismo, Magdalena Videla expuso el ensañamiento del DT hacia su orientación sexual, denunciando que era obligada a higienizarse en soledad por temor a represalias, mientras que la ecuatoriana Mabel Velarde enfatizó la necesidad de que estos procesos busquen una reparación real para proteger a las futuras camadas de deportistas frente a figuras que transgreden cualquier límite ético.
La defensa de las víctimas, encabezada por Andrea Lucangioli, alertó sobre una contraofensiva judicial por parte de Guacci y su cónyuge. Según la abogada, el acusado inició demandas por sumas millonarias contra cuatro de las denunciantes originales y varias periodistas que cubrieron el caso, una maniobra interpretada como un intento de disciplinamiento y silenciamiento. Cabe recordar que, aunque la Cámara Adjudicatoria de la FIFA consideró las pruebas administrativas como insuficientes para una sanción en 2022, el propio organismo aclaró que su resolución no implicaba una declaración de inocencia ni avalaba el comportamiento del profesional.
Frente a la presión legal del entorno del entrenador, que impulsa proyectos legislativos sobre presuntas denuncias falsas, las futbolistas han decidido contraatacar en los tribunales ordinarios. Luana Muñoz, Aldana Cometti y Camila Gómez Ares, junto a la cronista Agustina Vidal, han formalizado querellas por calumnias e injurias ante la campaña de desprestigio en redes sociales. Mientras tanto, se espera el inicio de acciones penales por acoso tras nuevas situaciones de amedrentamiento denunciadas por las víctimas, quienes insisten en que el futuro del deporte no puede estar condicionado por el miedo ni la violencia de género.