El amor en tiempos de ronquidos: ¿Es el “divorcio de cama” el secreto para un final feliz?

Todos hemos estado ahí. Ese momento en que la persona que más amás se convierte en un desafío para tu descanso. No se trata de falta de cariño, sino de una realidad biológica: a veces, el amor no puede contra un ronquido persistente o una patada a medianoche. Para entender cómo navegar estas aguas sin …

El dilema de dormir en pareja: Foto: Web.

Para entender cómo navegar estas aguas sin naufragar, hablamos con el Dr. Sebastián López (MN 158.434). Sebastián no es solo un médico otorrinolaringólogo; es un verdadero detective del descanso, experto en Medicina del Sueño por la Asociación Argentina de Medicina del Sueño (AAMS). Como especialista en el Hospital Italiano de Buenos Aires y en FLENI, y director del Instituto de Enfermedades del Sueño, ha visto a cientos de parejas recuperar no solo el sueño, sino también la armonía.

Rompiendo el mito de la almohada compartida

Históricamente, nos vendieron que si no dormimos pegados como abrojos, la relación está en crisis. Sin embargo, el Dr. López, quien también es docente en programas de posgrado y referente en el abordaje de trastornos del sueño, nos invita a bajar la guardia. “Durante mucho tiempo se asoció culturalmente que dormir juntos era como la intimidad de la pareja y era estar bien. Pero sabemos que dormir separados no es que no haya ni intimidad de pareja y no es que es estar mal con la pareja”.

De hecho, para muchos es una movida estratégica de autocuidado. El doctor nos explica que esta es una “decisión práctica para cuidarse mutuamente, respetando los espacios, respetando las formas de ser de la otra persona”. Eso sí, para que funcione, debe ser “una decisión de ambas personas y no estar obligados”.

Cuando los relojes biológicos no coinciden

A veces el problema no es el ruido, sino que simplemente funcionamos en horarios distintos. El Dr. López, miembro de la Sociedad Iberoamericana de Cirugía del Sueño, explica que el “divorcio de cama” puede ser la salvación cuando existen diferentes “cronotipos de sueño, porque uno es más noctámbulo y tiene más energía durante la noche y el otro es más diurno porque tiene más energía durante el día”. En estos casos, separar habitaciones ayuda a que, al estar despiertos, ambos puedan potenciar sus habilidades.

¡Alerta roja! Cuando el ronquido es un grito de auxilio

Ojo, que no todo es cuestión de comodidad. Hay señales de que algo en la salud anda mal, y el Dr. López pone el foco en el impacto del sueño en la vida cotidiana. Él advierte sobre ciertas “banderas rojas”: “Si uno ronca, si uno tiene pausas respiratorias, si uno siente que la sensación de descanso sigue siendo mala, si uno se mueve mucho de noche y aparece con la cama totalmente deshecha… eso es una bandera roja por el cual esa persona debería buscar ayuda a un médico entrenado en medicina del sueño”.

Si nos mudamos de cuarto solo para no escuchar al otro, podemos estar cometiendo un error: “acá estamos tapando el sol con una mano porque la persona que tiene la patología y no ha decidido tratarse es un parche que a largo plazo le va a traer muchas consecuencias de salud”.

El botiquín de soluciones para volver a dormir juntos

La buena noticia es que, desde su centro especializado en diagnóstico y tratamiento, el doctor asegura que la medicina ha avanzado muchísimo. Para quienes sueñan con volver a compartir el colchón, hoy existen:

  • Dispositivos de ventilación: Máscaras especiales para dormir.

  • Aparatos dentales: “dispositivos de avance mandibular, que serían como unas placas que se meten en la boca… que adelanta la mandíbula y uno deja de roncar”.

  • Cirugías y terapias: Desde cirugías de garganta o nariz hasta “rehabilitación fonoaudiológica” y “terapias posicionales” para no generar ruido al dormir.

El camino hacia la reconciliación (de camas)

Si el objetivo es el reencuentro, el Dr. López propone un plan de acción basado en la comunicación clara y sin culpas. Sugiere:

  1. Mantener la chispa: “Mantener siempre la intimidad de la pareja de una forma activa, por más que sigan en cuartos separados, encontrarse por momentos y tener momentos de intimidad en una sola habitación”.

  2. Rituales de pareja: Organizar momentos de encuentro, como reglas o rituales, para que el cambio no sea traumático.

  3. Evaluación constante: Ir probando si los cambios médicos mejoran la sonoridad para que sea “socialmente más aceptado ese ruido”.

Como bien concluye el especialista, “siempre es posible reconciliar las habitaciones, la pareja, y creo que todo se va a basar en un diálogo y en un compromiso a solucionar los problemas”. Así que ya sabés: ya sea en cuartos separados o abrazados, ¡lo importante es que ambos recuperen el placer de un buen descanso!

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