Argentina atraviesa un ciclo expansivo en su cadena láctea con 17 meses consecutivos de crecimiento en la producción interanual. Sin embargo, este volumen no logra volcarse plenamente al comercio exterior. Según explicó Jorge Giraudo, director del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), existen barreras estructurales que impiden que el país consolide su presencia internacional a pesar de tener un valor de producción de apenas 0,36 USD/l, el más bajo del mundo.
Capacidad Industrial: Las plantas procesadoras operan al límite de su tecnología para productos de exportación.
Calidad de Origen: Persisten problemas sanitarios como la brucelosis y falta de trazabilidad en los tambos.
Presión Fiscal: Los impuestos representan hasta el 40% del valor final del producto.
Entre el primer y el segundo párrafo del cuerpo, es fundamental entender el peso del sector:
En 2025, Argentina alcanzó un récord de exportación del 27% de su producción total, lo que equivale a 3.129 millones de litros vendidos a más de 40 destinos internacionales.
Las deudas de la producción primaria
El director del OCLA fue contundente durante las Jornadas Lecheras Nacionales en Córdoba: para venderle al mundo no alcanza con tener cantidad, se necesita calidad e inocuidad. Giraudo señaló que todavía existe ganado lechero que no cumple con las exigencias internacionales de sólidos de grasa y proteína. Estas condiciones son cada vez más estrictas, especialmente tras la entrada en vigencia de acuerdos comerciales como el de la Unión Europea y el Mercosur.
La sanidad animal y la trazabilidad son los eslabones más débiles de la cadena. Muchos tambos argentinos aún luchan contra enfermedades que el mercado global ya no tolera. Sin un cambio en la base productiva que garantice leche de exportación, el excedente termina inundando el mercado interno. Esto provoca una caída en el precio pagado al productor y desincentiva la inversión en el sector primario.
Inversiones y “costo argentino”
Por el lado de la industria, el panorama exige capitales de largo plazo. Las inversiones en maquinaria de procesamiento demoran más de un año en concretarse, y el actual clima de negocios dificulta el acceso al crédito. Giraudo enfatizó que para competir seriamente, Argentina debe reducir su costo logístico por tonelada de leche en polvo. El objetivo es pasar de un costo de 900 dólares a unos 400 o 500 dólares mediante mayor eficiencia.
A esto se suma el histórico déficit de infraestructura. Los caminos rurales intransitables impiden que la materia prima llegue a las plantas en tiempo y forma, afectando la calidad final del producto. La carga tributaria, liderada por provincias y municipios, termina de asfixiar la competitividad. Para el OCLA, exportar no es una decisión voluntaria de las empresas, sino una consecuencia de cambios estructurales que el Estado debe acompañar con mejores servicios básicos.