El Teatro Coliseo Podestá de La Plata se convirtió este jueves en el epicentro de la compleja reconfiguración del peronismo bonaerense. Axel Kicillof, en su doble rol de gobernador y presidente del Partido Justicialista (PJ) provincial, encabezó la apertura del curso de formación política organizado por el Instituto de Capacitación Política (ICP).
Lo que inició como una exposición académica con eje en la crítica al modelo económico de Javier Milei, derivó en una exposición abierta de las fisuras que separan al “axelismo” del kirchnerismo tradicional.
Acompañado por el intendente local, Julio Alak, y la vicegobernadora, Verónica Magario, Kicillof defendió la necesidad de profundizar el debate de ideas frente a lo que calificó como “discursos superficiales” de la era digital.
El mandatario destacó que la convocatoria alcanzó los 18.000 inscriptos, cifra que presentó como una refutación al supuesto desinterés de la juventud por la militancia orgánica.
No obstante, la cohesión del auditorio se fracturó cuando militantes desplegaron banderas con la consigna “Cristina Libre” y exigieron un pronunciamiento sobre la situación judicial de la exvicepresidenta.
La respuesta de otro sector de la platea no se hizo esperar: cánticos de “Axel Presidente” buscaron tapar los reclamos, dejando al descubierto la pugna entre el Movimiento Derecho al Futuro (MdF) —agrupación que responde al gobernador— y los sectores alineados con La Cámpora.
Ante la interrupción, Kicillof optó por un equilibrio retórico; asintió ante los pedidos por la exmandataria, pero evitó profundizar en el conflicto judicial.