La Oficina Nacional de Procesos Electorales reportó una diferencia menor a un punto entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez. Con más del 92% de las actas procesadas, el organismo electoral instó a los partidos a esperar el escrutinio definitivo.
La Oficina Nacional de Procesos Electorales reportó una diferencia menor a un punto entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez. Con más del 92% de las actas procesadas, el organismo electoral instó a los partidos a esperar el escrutinio definitivo.

La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) de Perú continúa con el escrutinio oficial de la segunda vuelta presidencial celebrada el domingo 7 de junio. El último reporte del organismo mantiene en extrema tensión política al país debido a la mínima diferencia que separa a ambos candidatos en el tramo final del conteo.
Los datos del conteo oficial al 92,484% de actas:
Keiko Fujimori (Fuerza Popular): Registra el 50,176% de los votos válidos (8.727.164 sufragios).
Roberto Sánchez (Juntos por el Perú): Acumula el 49,824% de los votos válidos (8.665.883 sufragios).
Margen de diferencia absoluta: Se sitúa en 61.281 votos de distancia entre ambos postulantes.
El organismo estatal detalló que la ventaja porcentual es de apenas 0,352 puntos en los votos válidos totales. Por esta razón, las autoridades electorales emitieron un fuerte pronunciamiento para exigir a los partidos políticos calma y esperar el procesamiento completo de la documentación oficial.
De acuerdo con datos procesados de la cobertura de Infobae, ya se registran 85.794 actas contabilizadas con éxito sobre un universo general de 92.766 mesas. No obstante, el sistema reporta que 1.506 actas fueron derivadas al Jurado Electoral Especial debido a diversas impugnaciones presentadas por personeros.
A este lote de documentos bajo revisión legal se suman otras 5.466 actas electorales pendientes de procesamiento, un caudal numérico que resulta determinante para el desenlace. Los analistas locales advierten que la presidencia de la República se definirá precisamente en este reducido margen de votos bajo disputa.
Respecto al comportamiento general del electorado, el volumen total de sufragios emitidos alcanzó los 18.611.770 ciudadanos. Dentro de este universo, se registró un inusual incremento de los votos nulos, los cuales escalaron hasta los 1.108.216, lo que equivale al 5,954% de la participación en las urnas.
El complejo escrutinio general se inició formalmente tras el cierre de las 90.223 mesas de votación habilitadas en el territorio peruano y el extranjero. Las autoridades recordaron a la ciudadanía que este cómputo descentralizado representa la única vía con validez jurídica del proceso para proclamar a un ganador.
Tanto Fuerza Popular como Juntos por el Perú reforzaron la presencia de sus delegados técnicos en los centros de cómputo para supervisar la digitalización de datos. La comunidad internacional observa con extrema cautela un escenario que consolida una profunda polarización social en el país andino.
En paralelo, las actas reflejaron que la opción de votos en blanco acumuló 110.507 adhesiones, representando un porcentaje marginal dentro de los sufragios generales emitidos. La ONPE ratificó que el sistema informático es seguro y exhortó a no difundir proyecciones extraoficiales que puedan alterar la paz pública.
El ingreso definitivo de los votos procedentes de las comunidades rurales y el voto en el extranjero marcará el pulso de las próximas horas de escrutinio. Estas zonas geográficas históricamente registran tendencias electorales marcadamente opuestas, lo que añade un fuerte factor de incertidumbre en este cierre de 2026.
Una vez que la ONPE procese el último documento pendiente, los tribunales electorales especiales resolverán las actas observadas. Este estricto procedimiento legal busca asegurar que cada voto emitido sea debidamente respetado, garantizando de esta forma la legitimidad democrática del futuro mandatario.
La paridad absoluta en el tramo final del escrutinio obliga a un conteo minucioso por parte de los funcionarios, evitando cualquier margen de error. La ciudadanía peruana aguarda en vilo una definición que marcará el rumbo económico e institucional de la nación durante los próximos cinco años.
La Legislatura de Santa Cruz aprobó restituir a Eduardo Sosa como jefe de fiscales, revirtiendo su destitución de 1995 bajo el gobierno de Néstor Kirchner. El gobernador Claudio Vidal celebró la medida como una reparación histórica ante fallos incumplidos.
La Corte Suprema ratificó la condena a cuatro años de prisión para el empresario Juan Carlos Lascurain por malversar fondos destinados a una ruta en Santa Cruz. La fiscalía solicitó su inmediata detención tras quedar firme el fallo por peculado.
El PRO criticó al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, por sus contradicciones ante la causa por presunto enriquecimiento ilícito. El partido exigió transparencia para cuidar el cambio y sus senadores reclamaron que el funcionario rinda cuentas en el Congreso.
El Banco Mundial redujo al 2,2% su previsión de crecimiento para Latinoamérica debido a la debilidad global y la crisis energética en Medio Oriente. El informe advierte sobre presiones inflacionarias, informalidad laboral y una recuperación paulatina hacia las próximas temporadas.
Estados Unidos sancionó a la petrolera estatal cubana CUPET, bloqueando sus operaciones financieras por acusaciones de control social y uso militar del crudo. Cuba rechazó la medida, calificándola de cerco económico basado en mentiras impulsadas por intereses electorales de Washington.
Colectivos antimundialistas, estudiantes y docentes se enfrentaron con la policía fuera del Estadio Azteca durante el partido inaugural del Mundial. Los disturbios, motivados por reclamos sociales y de seguridad, dejaron múltiples lesionados y tres detenidos en la capital mexicana.
El ministro de Defensa británico, John Healey, renunció por desacuerdos presupuestarios con el primer ministro Keir Starmer. Su salida, seguida por otras bajas en la cartera, debilita al gobierno laborista a días de una elección legislativa clave.
Venezuela otorgó una licencia a la empresa británica Shell para explotar y exportar gas en el campo Loran, inactivo por 23 años. La medida, enmarcada en una reforma legal tras cambios políticos, busca frenar pérdidas económicas y daños ambientales.