Estudiantes de La Plata avanza a paso firme para repatriar a Marcos Rojo de cara a las semifinales de la Copa Libertadores, y el jugador ya dio el visto bueno. Sin embargo, la dirigencia de Racing, encabezada por el presidente Diego Milito, se planta y no tiene intenciones de liberar al experimentado defensor en medio del tenso clima futbolístico e institucional que atraviesa el club de Avellaneda.
El Pincha eligió a Rojo como refuerzo de urgencia para la serie ante Flamengo. La necesidad radica en que el equipo platense tiene a Leandro González Pirez y Tomás Palacios suspendidos para el partido de ida, pautado para el próximo 15 de octubre en el estadio UNO. La directiva comandada por Juan Sebastián Verón está dispuesta a pagar un resarcimiento económico por los tres meses de contrato que le restan al zaguero, y los números con el jugador ya están totalmente acordados.
No obstante, la decisión final depende de Racing y el panorama es complejo. Tras la dolorosa eliminación en los cuartos de final de la Copa Argentina ante Boca —donde la Academia dejó escapar una ventaja de dos goles— y la consecuente salida del DT Juan Pablo Vojvoda, el clima en Avellaneda arde. El equipo marcha penúltimo en su zona del Torneo Clausura y 23° en la tabla anual bajo el interinato de Sebastián Romero y Luciano Aued, por lo que la dirigencia no quiere sumar más cuestionamientos políticos dejando ir a uno de sus pocos futbolistas de jerarquía.
Para Milito, retener a Rojo no es un tema económico. El defensor es titular indiscutido y una pieza clave para apuntalar a los juveniles que asoman en la Primera, como Mateo Martínez y Gonzalo Escudero. Esta postura restrictiva quedó evidenciada en las últimas horas: el representante del jugador intentó comunicarse repetidas veces con el presidente académico sin obtener respuesta, un silencio que se lee como una negativa rotunda.
Las próximas horas serán decisivas para la novela. Estudiantes tiene tiempo hasta el 9 de octubre para realizar modificaciones en la lista de buena fe de la Conmebol. Si el propio Rojo no logra destrabar su salida, el Pincha deberá activar un plan B, donde ya resuena el nombre de Carlos Izquierdoz.
Mientras tanto, en La Plata, la posible vuelta del defensor divide las aguas entre los hinchas, muchos de los cuales aún le reprochan sus enfrentamientos pasados tras haber elegido jugar en Boca Juniors.