El presidente brasileño calificó la intervención militar de Estados Unidos en territorio venezolano y la captura de Nicolás Maduro como una “grave afrenta a la soberanía” y un quiebre peligroso del orden internacional.
El presidente brasileño calificó la intervención militar de Estados Unidos en territorio venezolano y la captura de Nicolás Maduro como una “grave afrenta a la soberanía” y un quiebre peligroso del orden internacional.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, expresó su más enérgico rechazo a la reciente operación militar de Estados Unidos en territorio venezolano.
A través de sus cuenta de X, el mandatario brasileño denunció que los bombardeos y la detención de Nicolás Maduro representan una ruptura sin precedentes del orden global.
El mandatario no escatimó en adjetivos para describir la gravedad de los hechos. En sus palabras, las acciones militares “han traspasado una línea inaceptable” y constituyen un ataque directo a la autodeterminación de los pueblos.
“Estos actos representan una grave afrenta a la soberanía de Venezuela y sientan un precedente extremadamente peligroso para toda la comunidad internacional”, sentenció Lula, advirtiendo sobre las repercusiones globales de permitir tales intervenciones.
Lula da Silva vinculó el episodio con un deterioro de las normas internacionales, criticando lo que percibe como un retorno a políticas de fuerza unilateral. Según el líder brasileño, el ataque en territorio venezolano es “el primer paso hacia un mundo de violencia, caos e inestabilidad”.
En uno de los pasajes más contundentes de su mensaje, el presidente señaló el riesgo de abandonar los marcos legales compartidos: “Estamos ante un escenario donde la ley del más fuerte prevalece sobre el multilateralismo. Atacar a los países es una flagrante violación del derecho internacional”.
Para el Gobierno de Brasil, este operativo despierta memorias oscuras en el continente. El presidente enfatizó que la intervención militar “recuerda los peores momentos de injerencia en la política latinoamericana y caribeña”, instando a proteger el estatus de la región como una “zona de paz”.
Lula defendió la coherencia de su gestión, afirmando que su rechazo al uso de la fuerza es total, independientemente del contexto geográfico:
Sobre la paz regional: “Esta acción amenaza la preservación de la región como zona de paz”.
Sobre la coherencia diplomática: “La condena al uso de la fuerza es coherente con la posición que Brasil siempre ha adoptado en situaciones recientes en otros países y regiones”.
Finalmente, el mandatario brasileño exigió que los organismos internacionales no permanezcan en silencio. Según el texto oficial, “la comunidad internacional, a través de las Naciones Unidas, debe responder con firmeza a este episodio”.
Pese a la dureza del comunicado, el Palacio del Planalto cerró la puerta a una escalada de hostilidades, insistiendo en que la vía de salida debe ser negociada. “Brasil condena estas acciones y se mantiene dispuesto a promover el diálogo y la cooperación”, concluyó el presidente.
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