Pobreza infantil bajó casi 25% respecto al gobierno anterior, según informe privado

Un informe de Libertad y Progreso analiza la baja de la vulnerabilidad en niños y la importancia de las condicionalidades en la asistencia social para romper el ciclo de pobreza.

Pobreza infantil cae al 41,3% en 2025. Foto: Fiscales.gob.ar.

Un reciente informe de la consultora Libertad y Progreso (LyP) arroja datos alentadores sobre la situación social en Argentina. Según las estadísticas procesadas por la entidad en base a datos del INDEC, la pobreza entre los menores de 14 años ha mostrado una trayectoria de descenso sostenido en el último año y medio.

Evolución de las cifras y el pico de 2024

El reporte destaca que la pobreza infantil en el país descendió 24,8 puntos porcentuales desde el máximo de 66,1% registrado en junio de 2024. A partir de ese techo crítico, los indicadores comenzaron a ceder de manera constante hasta llegar al 41,3% en diciembre de 2025.

Esta mejora se vuelve aún más pronunciada cuando se analiza el segmento de los más pequeños. “De manera significativa, esta cifra se reduce al 19,4% entre los menores de 5 años”.

Para LyP, este dato es especialmente relevante dado que la nutrición, el acceso a salud y el desarrollo socioemocional en la primera infancia definen el futuro de los niños.

La importancia estratégica del capital humano

El análisis de la consultora hace hincapié en la “extraordinaria plasticidad cerebral” que caracteriza a los primeros años de vida. En esta etapa, cada experiencia tiene un impacto decisivo sobre el desarrollo cognitivo y social, sentando las bases para una trayectoria educativa exitosa.

Por ello, el informe sostiene que mejorar las condiciones de vida en esta fase no solo mitiga la pobreza actual, sino que “también amplía las oportunidades futuras, fortaleciendo la movilidad social y ayudando a romper la transmisión intergeneracional de la pobreza”. Invertir en capital humano es, según el documento, la clave para construir autonomía.

El rol de la asistencia y las condicionalidades

A pesar de la tendencia a la baja, el informe de Libertad y Progreso señala que el desafío estructural permanece. Aproximadamente 4,1 millones de niños y adolescentes dependen de la Asignación Universal por Hijo (AUH), lo que demuestra que muchos hogares aún necesitan prestaciones estatales para cubrir sus necesidades básicas.

Sin embargo, el reporte aclara que la ayuda económica no es suficiente por sí misma. “Si bien esta asistencia económica resulta clave para aliviar la urgencia del presente… no alcanza por sí sola para quebrar las dinámicas estructurales de la pobreza”.

En este sentido, LyP resalta que las condicionalidades de salud y educación son herramientas indispensables para la acumulación de capital humano y para asegurar que cada niño pueda desplegar su máximo potencial.

 
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