El Fondo Monetario Internacional (FMI) ratificó este jueves que la próxima semana se llevará a cabo la reunión clave del Directorio para aprobar la segunda revisión del programa de Facilidades Extendidas con la Argentina. Tras obtener el aval técnico en abril, la ratificación oficial permitirá el ingreso inmediato de USD 1.000 millones a las reservas del Banco Central, un oxígeno financiero vital para el plan de estabilización de Javier Milei.
Impacto en Reservas: Las compras de divisas ya superan los USD 5.500 millones en 2026.
Meta Fiscal: El compromiso con el “ancla de saldo cero” es calificado como innegociable.
Contexto Social: El Fondo reporta que la pobreza descendió por debajo del 30%.
La vocera del organismo, Julie Kozack, elogió la marcha de las reformas económicas durante su habitual rueda de prensa en Washington. Según la funcionaria, el programa está produciendo “resultados importantes”, lo que se refleja en una mayor estabilidad cambiaria y en la mejora de la calificación crediticia por parte de agencias como Fitch Ratings.
El regreso a los mercados internacionales
Uno de los objetivos centrales que persigue el organismo es que la Argentina logre un “reacceso duradero” a los mercados de capitales globales. Kozack subrayó que las políticas actuales están equilibradas para fomentar la desinflación y el crecimiento económico sostenido. Para el FMI, la disciplina fiscal mostrada por el Ministerio de Economía es la llave para restaurar la confianza macroeconómica a largo plazo.
El informe técnico previo al desembolso también destacó un hito normativo: por primera vez en seis años, las empresas privadas pudieron comenzar a repatriar dividendos. Este avance es interpretado por el Fondo como una señal de normalización del flujo de capitales, a pesar de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente que continúan presionando los precios de la energía a nivel global.
Superávit fiscal y resiliencia energética
Ante las consultas sobre la caída de la recaudación tributaria, el FMI se mostró confiado en la capacidad del Gobierno para sostener el superávit. Kozack evitó entrar en polémicas domésticas, como las protestas por el ajuste universitario o denuncias contra funcionarios, y se limitó a valorar el cumplimiento de las metas pactadas. La funcionaria recordó que el país está “resistiendo bien” los shocks externos gracias a sus fundamentos macroeconómicos.
La condición de la Argentina como exportador neto de energía es vista como una ventaja comparativa frente a otros países emergentes. En un escenario de volatilidad en el precio del petróleo por el conflicto en el estrecho de Ormuz, el Fondo considera que el país posee una red de contención adecuada. Esta solidez permitió que el organismo mantuviera su hoja de ruta sin alteraciones, confirmando que la revisión técnica fue superada con éxito.
Panorama social y proyecciones globales
En materia social, el FMI lanzó una cifra optimista: la pobreza habría caído a su punto más bajo en siete años. Kozack vinculó esta mejora a la desaceleración inflacionaria y al reordenamiento de las variables económicas. Sin embargo, el organismo mantiene un monitoreo constante sobre la calidad del ajuste para asegurar que sea sostenible en el tiempo y no comprometa la paz social necesaria para las reformas.
Finalmente, el organismo anticipó que en julio presentará una actualización de sus perspectivas económicas mundiales (WEO). Allí se evaluará el impacto del petróleo en la inflación global y se ajustarán las proyecciones para la región. Por el momento, el enfoque sobre Argentina es de cauteloso optimismo, condicionado a que el Gobierno mantenga la ortodoxia fiscal y el impulso reformista mostrado en el inicio del año.