Inminente liquidación de Garbarino ante la falta de compradores en el salvataje judicial

Garbarino quedó al borde de la quiebra tras fracasar el proceso de salvataje judicial sin ofertas de inversores. Con solo tres locales operativos y deudas millonarias, la histórica cadena de electrodomésticos carece de liquidez y actividad real para evitar su liquidación.

Garbarino

La emblemática cadena de artículos para el hogar enfrenta su hora más crítica tras una audiencia clave donde se confirmó el nulo interés de capitales externos para rescatar la firma. En el marco del proceso de cramdown —mecanismo legal diseñado para que terceros adquieran la compañía antes de su desaparición—, no se registraron planes de negocios ni esquemas de financiamiento válidos. Esta parálisis administrativa coloca al expediente, radicado en el fuero comercial, en un callejón sin salida que señala la quiebra como el destino final más probable para la otrora líder del mercado minorista.

Una empresa fantasma con facturación marginal

Los reportes contables más recientes de la sindicatura describen un escenario de parálisis operativa absoluta. Durante el último mes, la facturación global apenas alcanzó cifras simbólicas, sin nuevas adquisiciones de inventario ni presencia en el comercio electrónico. De la masiva estructura que supo emplear a miles de personas en todo el país, hoy solo resta un puñado de trabajadores repartidos en tres puntos de venta que operan con dificultades extremas. El inventario remanente se compone de artículos con escaso valor de reventa, lo que profundiza la insolvencia de una entidad que ya no cuenta con liquidez ni recursos en sus cuentas bancarias.

El peso de una deuda insostenible y el fin de una era

El pasivo acumulado por la gestión actual presenta números alarmantes que asfixian cualquier intento de continuidad. Las obligaciones corrientes, que incluyen deudas impositivas, salariales y previsionales, superan por amplio margen la capacidad de generación de ingresos de la firma. Aunque el nombre de la compañía conserva un reconocimiento histórico entre los consumidores argentinos, este valor intangible no ha sido suficiente para tentar a inversores dispuestos a sanear un balance que arrastra años de deterioro financiero y conflictos gremiales derivados del cierre de sucursales.

Desde su fundación a mediados del siglo pasado, la marca fue sinónimo de expansión y dominio en el sector de electrodomésticos, llegando a controlar una porción mayoritaria del comercio local. Sin embargo, el cambio de dueños en 2020 y la imposibilidad de adaptarse a las nuevas condiciones del mercado aceleraron un vaciamiento que hoy parece definitivo. Sin propuestas formales que estudiar, el magistrado a cargo del caso se encuentra frente a un escenario donde la liquidación de activos parece ser la única herramienta para intentar saldar, aunque sea parcialmente, los compromisos con los acreedores.

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