El caso que estremece a Comodoro Rivadavia sumó un capítulo de horror tras conocerse los detalles de la autopsia practicada a Ángel Nicolás López. Los forenses determinaron que el niño presentaba más de 20 lesiones internas en la zona del cráneo, lo que desmorona la versión de un accidente doméstico sostenida por los imputados.
La principal hipótesis de la fiscalía señala que el menor fue víctima del “síndrome del niño sacudido”. Esta maniobra, que consiste en zamarrear a la víctima con violencia extrema, provocó un edema cerebral masivo que derivó en un paro cardiorrespiratorio. Los peritos fueron categóricos: el daño es compatible con maltrato intencional y no con una caída de la cama.
Frecuencia del horror: Las lesiones presentaban diferentes estadios de evolución, lo que indica un maltrato crónico.
Maniobras de ocultamiento: Se investiga si los golpes más recientes fueron tapados con una máscara de Spiderman.
Data de muerte: Las heridas más graves se habrían producido entre siete y diez días antes del deceso.
Un patrón de violencia sistémica
La fiscalía, liderada por Facundo Oribones, presentó estos resultados durante la audiencia donde se dictó la prisión preventiva para la madre, Mariela Altamirano, y el padrastro, Maicol González. Según el informe, el niño fue sometido a una violencia voluntaria y sostenida en el tiempo, sin que mediara ningún pedido de auxilio por parte de sus cuidadores.
El “síndrome del sacudón” es particularmente letal en niños pequeños debido a la fragilidad de su estructura cervical y cerebral. En el caso de Ángel, los sacudones fueron de tal magnitud que generaron hemorragias internas que terminaron siendo fatales. La justicia sospecha que estas agresiones eran una práctica común de castigo en el hogar.
El rol de la madre y el padrastro
Mientras Maicol González es señalado como el autor material de las agresiones físicas, la madre enfrenta cargos como coautora. La fiscalía sostiene que Altamirano no solo permitió los golpes, sino que participó en la omisión de cuidados médicos y en el ocultamiento de las pruebas, incluyendo la quema de ropa con sangre.
El juez Alejandro Soñis consideró que la gravedad de las lesiones y el ensañamiento revelado por la autopsia son motivos suficientes para mantener a ambos detenidos. En los próximos seis meses, se realizarán pericias psicológicas y se tomarán nuevos testimonios de vecinos que aseguran haber escuchado los gritos del niño durante semanas antes del trágico final.