Más de 6,8 millones de personas en Inglaterra nadan regularmente al aire libre o en piscinas exteriores, muchas de ellas en aguas frías. Estudios recientes sugieren que la natación invernal reduce la fatiga y mejora el bienestar, pero también advierten sobre hipotermia, problemas cardíacos y casos de pérdida de memoria transitoria en adultos mayores.













