LEONARDO PELUSO | PERIODISTA
Entre el
10 y el 24 de mayo se van a jugar
15 partidos mano a mano para la definición del
torneo Apertura de la Liga Profesional, que va a otorgar el primero de los
8 títulos anuales y oficiales que aporta la
AFA para los
30 equipos que compiten. Todo es
exuberante e incorregible en el fútbol argentino y, mientras estas definiciones sucedan, el tema del famoso
“formato” estará como bola sin manija en la conversación pública.
Estarán los que por el tema del Mundial y el largo receso se pasen dos meses y medio parados –la mitad de los equipos– y mastiquen la bronca del desamparo. Estarán los que compitan mano a mano y vayan ganando una semana más de vida en la carrera por existir. Estarán los que se quejen por lo bajo y por lo alto de lo mal organizado que es el fútbol argentino y de la falta de recursos. Estarán los que se beneficien con el sistema y lo aplaudan rabiosos como un gol. Estarán los que, ante la primera derrota, pidan cambios urgentes.
Todos tendrán razones para estar en un debate que se renueva pero que más o menos siempre dice lo mismo, con argumentos que cuesta desvincular de cómo les fue en la feria. Si llegan a semifinales, les encanta que haya playoff porque los mano a mano emparejan chances. Si se quedan en el camino, dirán que no puede ser que un partido tire por la borda todo y que sería mejor un torneo largo que le dé posibilidades a los procesos. Los primeros hablarán de igualdad y los segundos de disparidad y así seguirá rodando la rueda, a veces emparchada, otras desinflada y, de tanto en tanto, en falsa escuadra. El tema no es lo que se discute, sino lo que no se discute.
La cuestión es, entonces, si el problema es verdaderamente el formato, los 30 equipos, las 8 medallas, las finales sin equipos grandes, la falta de público visitante, el VAR o las denuncias. Porque tal vez el cuello del asunto esté básicamente en el juego y en lo que observan los hinchas. ¿Qué diferencia hay en un torneo de 30 o 20 equipos si la mitad de los partidos salen 0-0 y si el tiempo neto del partido no llega a una hora de juego? Cuesta encontrar una relación directa entre un partido con 4 tiros al arco y un formato de dos zonas de 15 equipos, por dar un ejemplo.
Quizá sea momento de que el fútbol argentino y sus protagonistas discutan el juego más que la organización. Porque, mientras las señales de TV impactan con partidos de las ligas de Europa, donde nadie hace tiempo, donde los árbitros pasan inadvertidos, y donde no se puede ni pestañear porque hay un gol, los hinchas hace días que vienen repitiendo una frase muy elocuente: “Juegan a otro deporte”, sobre todo después del partido Bayern-PSG, cuando ese tema se volvió más estruendoso.
No es cuestión de caer en las redes del cipayismo y lo snob de lo de afuera. Menos aún andar copiando modelos de otras culturas y otras sociedades. Pero tal vez eso que vemos allá sirva para ver acá dónde está la cuestión de fondo. Porque por estas canchas siempre se privilegió el gesto técnico y nunca fue lo mismo un buen pase que revolear la pelota a la tribuna. Por eso, en lugar de aplaudir o insultar el formato, habría que empezar por “jugar bien a la pelota”, que es más sencillo, más barato y, sobre todo, más lindo para los hinchas.