Tres días para una pieza
La elaboración de estas piezas, denominadas Les Fruits, es un proceso que se aleja de la producción industrial. Cada lote requiere setenta y dos horas de trabajo manual. El primer día se destina a la maceración de las ganaches con hierbas como tomillo o albahaca.
Durante la segunda jornada, se procesa la fruta fresca de estación a fuego lento. Finalmente, el tercer día se dedica al armado, el baño de chocolate y el detalle final con aerógrafo.
El costo de cada unidad oscila entre los 16.000 y 18.000 pesos. Este valor responde a la densidad de la materia prima: para producir doce unidades de mango, el pastelero utiliza cinco kilogramos de fruta fresca y 800 gramos de chocolate de alta calidad. La propuesta actual incluye limones, mandarinas y peras, aunque con la llegada del invierno la carta se desplazará hacia frutos secos como maní y pistacho.
Impacto en la escena local
La propuesta de Pantuso captó la atención de figuras públicas y entidades internacionales, desde pedidos para la Conmebol hasta la mesa de Mirtha Legrand. Sin embargo, el chef sostiene que el mayor logro es el cambio de paradigma en el consumo. Al eliminar conservantes y harinas en sus piezas principales, propone una alternativa donde el sabor real de la fruta es el protagonista.
Jakarta Café no solo ofrece estas esculturas comestibles. La oferta se complementa con piezas de laminados franceses, como croissants y el cigarette —una versión del pan de chocolate adaptada con dulce de leche—.
El proyecto de Pantuso continúa en expansión, con la mirada puesta en nuevas formas que representen la identidad local, sin perder el rigor técnico que define su nueva etapa profesional.