Agentes migratorios asumen tareas logísticas en aeropuertos de EE.UU.

Ante la parálisis presupuestaria en Estados Unidos, agentes del ICE fueron desplegados en catorce aeropuertos para suplir la falta de personal de la TSA. La medida busca agilizar las filas, aunque genera fuertes críticas por la falta de capacitación específica.

La parálisis presupuestaria que afecta al Congreso estadounidense derivó en una medida de emergencia sobre las terminales aéreas más concurridas del país. Ante la falta de personal de la TSA, cuyos empleados han dejado de percibir sus salarios y registran ausencias masivas, el gobierno de Donald Trump ordenó el despliegue de efectivos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) para intervenir en la gestión del flujo de pasajeros. Esta decisión, confirmada por el asesor Tom Homan, ya se ejecuta en catorce nodos clave como Atlanta, Chicago y Nueva York, con la intención de que los especialistas en seguridad puedan concentrarse exclusivamente en los escaneos mientras los oficiales de migración agilizan las filas y la organización operativa.

La iniciativa no está exenta de controversia y ha despertado fuertes críticas tanto de la oposición demócrata como de sectores republicanos, quienes advierten que estas no son las facultades naturales del ICE. Existe una preocupación latente sobre la falta de capacitación específica de estos agentes en protocolos de aeronavegación y el riesgo de generar fricciones con los usuarios, especialmente tras los recientes incidentes violentos en redadas que provocaron la salida de Kristi Noem de Seguridad Nacional. Aunque la Casa Blanca defiende la medida como un apoyo temporal y necesario ante las esperas de varias horas, diversos legisladores sostienen que la militarización encubierta de los aeropuertos para controles migratorios solo añade tensión a un sistema ya desbordado por el bloqueo financiero del Estado.

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