Impulso al radioisótopo médico y reconfiguración corporativa del sector
La finalización técnica del Reactor Argentino Multipropósito RA-10 está proyectada para posibilitar su entrada en servicio durante 2027, marcando un hito en la generación de tecnología atómica orientada a la medicina. La instalación proyecta abastecer una quinta parte de la demanda global de Molibdeno-99, insumo imprescindible para diagnósticos de alta complejidad. No obstante, la administración central contempla ceder la gestión comercial y operativa del emplazamiento a firmas particulares, argumentando la necesidad de optimizar los rendimientos económicos frente al esquema tradicional de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).
En declaraciones concedidas en una entrevista a Clarín, el secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Napoli, sostuvo que la administración de unidades productivas requiere de esquemas corporativos orientados al retorno de inversión, manteniendo las capacidades científicas bajo la órbita pública. El funcionario fundamentó la reorganización en la sobreestructura del organismo estatal, al tiempo que ratificó la intención de licitar una porción accionaria de Nucleoeléctrica Argentina antes de la finalización del corriente año.
Reevaluación de proyectos vigentes, alianzas internacionales y ajuste de personal
El reordenamiento del área atómica implicó además la paralización del prototipo de baja potencia CAREM por inconsistencias en el diseño conceptual e incertidumbre respecto a su viabilidad comercial. En contraste, las obras de acondicionamiento para extender la operatividad de Atucha I avanzan con miras a concluir en el segundo semestre de 2027, lo que posicionaría a la industria local como proveedora de servicios de mantenimiento de reactores en el mercado exterior.
Paralelamente, la política oficial prioriza la integración estratégica con inversores norteamericanos, destacando el anuncio de la firma Meitner Energy —asociada con la estatal rionegrina INVAP— para el desarrollo de generación modular. Durante el diálogo con Clarín, Ramos Napoli justificó asimismo las reducciones de personal registradas en los cuadros de la CNEA, atribuyendo las cesantías a un sobredimensionamiento de las tareas administrativas en detrimento de las áreas dedicadas de forma exclusiva a la investigación tecnológica.